Por: Roberto Esguerra Gutiérrez

Publicaciones científicas

LA GENERACIÓN DE CONOCIMIENTO científico es esencial para la identidad de una nación, así como para lograr su desarrollo y mejorar su productividad.

La investigación requiere recursos financieros y humanos para que genere conocimiento útil que agregue valor. Sin embargo, si los resultados de las investigaciones no se publican en medios reconocidos en el mundo científico, constituirán un esfuerzo perdido y terminarán durmiendo en los anaqueles sin producir ningún impacto. Quien investiga y no publica está condenado a que su esfuerzo desaparezca.

Publicar en las revistas más reconocidas es muy difícil, especialmente para grupos que están iniciando sus líneas de investigación o que aún no gozan de reconocimiento, ya que tienen que competir con grupos de todo el mundo por el espacio en una de esas publicaciones. Afortunadamente hay entre nosotros unos pocos grupos en diferentes campos que han alcanzado esa posición.
Pero también es indispensable que los países tengan sus propias publicaciones científicas, que sean referenciadas en los diferentes sistemas de indexación para que tengan un impacto en el mundo científico. Si aquí constituye un verdadero acto heroico investigar, lograr mantener una publicación científica con reconocimiento es prácticamente imposible, pues con mucha frecuencia su vida es corta.

Una revista científica requiere una infraestructura costosa para lograr que todos sus artículos sean revisados por pares reconocidos y para cumplir con todos los criterios exigidos por las entidades encargadas de la indexación. Esa labor, realizada por destacados científicos, lo que les demanda tiempo y esfuerzo importantes, en muchos casos no tiene ninguna remuneración. Eso hace que las publicaciones tengan muchas dificultades para contar con un número suficiente de pares para la revisión oportuna de los artículos que reciben, lo que retarda los tiempos de revisión y publicación. Los nuevos caminos de las revistas digitales no disminuyen la complejidad de una revista científica, pues no se trata de simples páginas web en que se colocan artículos.

Entre nosotros en el campo médico no son muchas las publicaciones indexadas y con trayectoria. El sistema de indexación Scielo-Colombia fue el producto del esfuerzo liderado desde Fepafem por José Félix Patiño en conjunto con los editores de revistas médicas y buscaba unificar la indexación de las revistas latinoamericanas, esfuerzo liderado por Bireme desde el Brasil. Posteriormente Colciencias decidió crear su propio sistema, que llamó Publindex, y concertó con Scielo-Colombia para que los dos sistemas se apoyaran.

Aparentemente existe la posibilidad de que Colciencias no continúe con Scielo-Colombia, que hoy ya cuenta con 159 publicaciones seriadas, lo que implicaría cambiar los parámetros de indexación y probablemente costos y esfuerzos adicionales para afiliarse a otra base de datos internacional. Por lo menos para las revistas médicas eso significaría un nuevo escollo en su ya difícil tarea y sería mejor que Colciencias las apoyara de manera más decidida.


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ALEJANDRO JIMÉNEZ ARANGO. Pionero de la neurocirugía en nuestro país, dos veces ministro de Salud, la primera con apenas 26 años, decano de medicina en la Universidad Nacional y en la Universidad del Valle, decano de Estudios y Subdirector Científico en el Hospital Militar Central y cofundador de la Fundación Santa Fe de Bogotá, a la que imprimió la imperecedera huella de su ejemplo y rectitud. Dejó la cirugía cuando cumplió la edad en que había determinado que debía hacerlo, a pesar de estar en perfectas condiciones para continuar operando por muchos años. Hombre de pocas palabras, cuando hablaba decía exactamente lo necesario, con precisión y profundidad; vertical y coherente en sus posiciones, características bien escasas en estos tiempos. Fiel a su ancestro boyacense disfrutó intensamente su rincón en Paipa. Su legado será preservado por sus discípulos y por todos sus colegas.

 

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