Por: Fernando Galindo G.

Publicidad inexacta sobre implantes dentales

En las ediciones de los periódicos El Espectador y El Tiempo, del 8 de octubre, aparecen informaciones viciadas sobre la denominada técnica All-on-four (todo en cuatro), para la rehabilitación integral de maxilares edéntulos severamente atrofiados, con base en implantes de Oseointegración.

El protagonista de la falacia sobre la historia real de la técnica es el odontólogo portugués Paulo Malo, quien, en la expansión comercial de su empresa originalmente establecida en Lisboa, pretende autopromoverse como el inventor, no solo de la oseointegración, sino de esa modalidad de tratamiento.

Por donde va pasando Malo, en la búsqueda de “joint ventures” para la venta de su franquicia a otros comerciantes de la salud oral, va dejando ese vestigio del desconocimiento intencionado de la literatura científica y de los hechos históricos soportados por dichas publicaciones avaladas internacionalmente.

Quien descubrió el fenómeno biológico de los implantes de titanio para la rehabilitación de pacientes afectados por la pérdida dentaria, fue el médico ortopedista Per Ingvar Brånemark, de Suecia, quien acuñó el término de “oseointegración”, para difundir los hallazgos de su meticulosa investigación ocurrida entre 1952 a 1965, año en que se inició el seguimiento clínico longitudinal, por 24 años, a los pacientes que constituyeron el grupo experimental y los diversos grupos de desarrollo, una vez superadas las curvas de aprendizaje de la técnica.

En las publicaciones iniciales se describe la utilización de cuatro implantes instalados estratégicamente en los arcos maxilares de pacientes de esas cohortes, que soportaron con éxito prótesis totales fijas ancladas a dichos implantes.

La carga inmediata de los implantes para que el paciente reciba una prótesis fija provisional también está descrita en la literatura científica antes de los recientes 20 años en que se inició Malo. Otro sueco, seguidor de Brånemark, el doctor Ericsson, publicó en la década de los 80 sobre esa opción y el estadounidense Paul Schnitman reportó por la misma época casos clínicos de carga inmediata.

La oseointegración, incluida la modalidad de cuatro implantes, fue presentada por primera vez en Colombia por los doctores George Zarb, de Toronto, y Ulf Lekholm, de Suecia, en un curso de educación continua celebrado en Medellín, en 1983. A partir de esa fecha, varios profesionales interesados en la tecnología recurrimos a diversos centros académicos, incluidos los suecos, para recibir el entrenamiento que nos facilitara la idoneidad para atender a nuestros pacientes.

Por consiguiente, tanto la oseointegración como la modalidad de “todo en cuatro” se viene practicando en Colombia por más de un cuarto de siglo y lo único nuevo es que lo que promueve Malo arrancó con el paso equivocado que caracteriza a quienes cifran la estrategia en la agresividad de sus propagandas.

Sorprendió gratamente que varios pacientes satisfechos y conocedores de la técnica, que leyeron las notas periodísticas en varias ciudades colombianas, llamaron a sus tratantes para preguntarles: “doctor, ¿no es ese el tratamiento que usted me realizó hace 10, 15 o 20 años?”.

 

 

  Fernando Galindo G.*

 

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