Por: Roberto J. Camacho

Puerto Gaitán

En medio de los preparativos para la celebración de la Última Cena el pasado jueves Santo, se llevó a cabo una nueva conmemoración del aniversario de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, cuya imagen vemos cotidianamente los colombianos en el billete de mil pesos.

Mucho se ha escrito sobre el caudillo, sin embargo lo magro del último 9 de abril evidencia una dinámica de reconocimiento contraria a la que le pronosticara el poeta a Bolívar cuando afirmara “con los siglos crecerá vuestra gloria como crece la  sombra cuando el sol declina”.

Gaitán es con toda certeza uno de los mas grandes colombianos que ha brotado de nuestra tierra y sus méritos personales y profesionales son con demasiada frecuencia olvidados frente a las circunstancias y consecuencias que se dieron a partir de su muerte; logros que para la época y los recursos disponibles requirieron de una disciplina y tesón pocas veces vista.

Obtuvo a pulso y con grandes restricciones su título de abogado, se doctoró en Italia en donde le fue aprobada su tesis en el grado magna cum laude o con grandes alabanzas, todo pagado con peculio propio. Litigó, alcanzó la rectoría de la Universidad Libre, la Presidencia de la Cámara de Representantes, el Ministerio de Educación y la Alcaldía de Bogotá.

Fue un innovador y desde las diferentes posiciones y espacios, promovió ideas que 61 años después tienen plena vigencia en la lucha por el equilibrio social como los restaurantes escolares, programa que no falta en los planes de desarrollo de la mayoría de nuestros gobernantes locales. El país se encuentra aún en gran deuda con la memoria de “el negro”, como le decían en algunos círculos de la época.

En memoria de este cundinamarqués, promotor de la “Marcha del Silencio”, en donde pronunció una las mejores piezas de oratoria que haya sido declamada en Colombia, la Asamblea Departamental del Meta determinó en 1969 crear el municipio de Puerto Gaitán a partir la Inspección de Policía llamada Manacacías, con el fin de honrar la memoria de este liberal.

Ahora que este municipio tiene, por obra y gracia del petróleo recursos abundantes de regalías, tienen sus dirigentes la posibilidad de honrar su memoria o de enterrar el nombre de Gaitán en el desprestigio por el mal uso dado a estos recursos, tal como la han venido haciendo algunas regiones del país.

 

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