Por: Antonio Casale
Mucha bola

Punto de partida

A pocos días del comienzo de una nueva liga, es bueno saber a qué le apuestan los equipos grandes. Es la mejor manera de no llamarse a futuros engaños.

Nacional parte con la ventaja de contar con la mejor nómina, cuya base está construida hace un buen tiempo. El cambio de timonel supondrá un período de adaptación que seguramente le costará caro en las primeras fechas. Lillo es un gran entrenador que nunca ha trabajado con grandes nóminas. El reto para el español será mantener el hambre de gloria en un colectivo que lo ha ganado todo a nivel local con cierta facilidad.

Futbolísticamente, los jugadores tendrán que adaptarse al juego de posesión y progresión que le gusta al nuevo entrenador.

Júnior se armó para mirar a los ojos a Nacional. Trajo a Teófilo Gutiérrez, a Chará de México y reforzó su base exitosa de otros años. Su entrenador, el veterano Julio Comesaña, sabe cómo gestionar la particular manera de vivir el fútbol en Barranquilla. La incógnita está en saber si se pueden compenetrar tantos nuevos jugadores de una manera rápida y eficiente como lo exige el formato del campeonato.

América trajo al Queso Fernández, a Lizarazo y a Botinelli. Esos tres nombres, sinónimo de experiencia, le garantizan al equipo escarlata una mejor disposición para escapar del descenso y volver a pelear por un papel digno en finales.

Millonarios sigue apostando por pagar una nómina costosa integrada por valientes luchadores, pero sin ningún nombre que produzca confianza para los momentos definitivos. Los directivos insisten en que esta estrategia los ha tenido cerca de la final en los últimos a torneos. Son incapaces de reconocer que en esos momentos es cuando cobran valor los jugadores diferentes. El azul está para lo mismo: entrar a los ocho.

Santa Fe cambió al entrenador, pero padece del mismo mal que Millonarios. El hecho de haber logrado un título con una nómina luchadora pero del montón no quiere decir que esa pueda ser la constante. El cardenal puede estar abusando del destino, y eso que tiene una responsabilidad con su hinchada que lo ha visto recientemente vivir su mejor etapa de la historia.

Cali mantiene la base que combina juventud con experiencia. Son candidatos a pelear, igual que el DIM.

En el fútbol colombiano se han definido cuatro estratos. Nacional ostenta un reinado que todos quieren pero pocos trabajan para amenazar. Júnior, Cali y DIM son los más cercanos. Millos, Santa Fe y América cuentan con los recursos necesarios para pelear, aunque no tengan la nómina que su historia exige. Los otros son llamados a cumplir con formar jugadores, salvar la categoría y dar alguna sorpresa.

 

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