Por: Aura Lucía Mera

¡Puntos de encuentro!

Me fascina la revista Arcadia. La espero como se espera una cita amorosa. Sé que me zambulliré en sus páginas y me dejaré llevar por cada artículo, dejando todo los demás acontecimientos fuera de mi mente. Me duele que la “hayan sacado” olímpicamente del Festival de Librerías del parque de la 93. Creado, inventado por Arcadia en 2012, se convirtió paulatinamente en un campo de batallas comerciales, con el resultado de que a Arcadia la sacaron del ring. Y en 2018 quedará fuera del ruedo. País caníbal. Protesto. Era un punto de encuentro.

También leo que la Madriguera del Conejo, una librería pequeña pero gigante en contenido, cierra sus puertas en Bogotá. Cuando una librería muere, muere parte del alma de la ciudad. Los libros son los alimentos del espíritu. Era un punto de encuentro.

Punto de encuentro el Festival Internacional de Literatura Oiga, Mire, Lea, en Cali. Más de 17.000 asistentes. Más de 60 escritores. Once municipios del Valle visitados con conversatorios de alto nivel. Sigue en Cali la Feria Internacional del Libro en el Bulevar del Río, que, como dice Arcadia, “La Feria que se realizará entre el 12 y el 22 de octubre es sólo la cara visible, anual, de una política pública constante de una ciudad que, desde su Red de Bibliotecas, trabaja para ser vista como algo más que la capital de la salsa. Este trabajo demuestra que en Cali hay un proceso importante de gente que lee y produce en diferentes géneros literarios”. Punto de encuentro.

La iglesia de Bojayá, como nos recuerda Antonio Caballero, fue el punto de encuentro de los civiles acorralados en medio de la balacera de las Auc y las Farc en esos seis días de combate sobre las aguas del Atrato. Los paras, atrincherados detrás de la iglesia, y las Farc lanzando tatucos hasta que uno atravesó el tejado y estalló matando a más de 79 personas. Hombres, mujeres, niños. Antonio nos relata ese otro punto de encuentro entre el papa Francisco y el Cristo mutilado de Bojayá. “No sobrevivió la verdad, como no había sobrevivido ni el Cristo del altar. O sólo a medias. Medio Cristo o, como dijo el papa en su misa de Villavicencio: «un Cristo roto y amputado que es más Cristo aún»”.

Otro gran punto de encuentro es la Cultura, como lo analiza Gonzalo Castellanos en su artículo “La gran olvidada”: “Es lamentable que, situándose la cultura como herramienta de paz en los discursos, no suba su financiación durante el silencio de los fusiles (...) Madurar reconciliación desde la cultura no es nuevo. Se ha avanzado. Aun así todo está por hacer. La oportunidad se muestra propicia para lo más profundo e infraordinario de la cultura en la libreta de prioridades, no sólo para cumplir compromisos, sino para edificar una paz estructural”.

El filósofo Francisco Giraldo Jaramillo, también en su artículo “Imaginación moral”, refiriéndose al nuevo partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, nos remite a John Paul Lederach y sus reflexiones: “Un tejido social que no establezca los puentes necesarios y las intersecciones pertinentes entre sectores que incluso pueden estar en orillas contrarias, jamás logrará sobrevivir. (...) Es cuando aceptamos, tanto cognitiva como emocionalmente, que estamos en una misma red social con nuestros antiguos enemigos, que vislumbramos la complejidad y a la vez la sencillez de la construcción de una sociedad en paz (...) que el bienestar de nuestra descendencia está directamente ligado al bienestar de la descendencia de nuestro enemigo”.

Como se dice coloquialmente: hablemos de lo que nos une y no de lo que nos desune. Busquemos todos puntos de encuentro para poder, entre todos, ¡reconstruir una Colombia en paz!

Posdata: Gracias, Arcadia. ¡Espero que siga siempre como un punto de encuentro!

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