Por: Mario Morales
El país de las maravillas

Puro “show”

Ni el reality de las encuestas le ha permitido al uribismo desempollar a uno de sus cinco huevitos. La estrategia de comunicación que se encontraron, de carambola, no ha logrado mover las pasiones del electorado, más allá de los adeptos y lacayos de siempre.

La decisión de no eliminar a ninguno de sus precandidatos luego de la primera encuesta interna y secreta, como suele pasar en esas lides, guarda relación con esa estrategia: cada uno de ellos le apunta a un flanco emocional del espectro de la derecha, tal y como se concibe en Colombia, obcecada e irracional, con el fin de evitar que los termine de reclutar Vargas Lleras.

Más que la eventual escasa diferencia entre los dos coleros con respecto a los tres primeros de esa encuesta, les debe estar preocupando que en ese trío de punta ninguno brilla con luz propia, ninguno enamora, ninguno convence.

Canceladas las opciones de Óscar Iván Zuluaga, en medio de mutuas acusaciones de juego sucio, correveidiles y trapisondas, y las de Fernando Londoño, luego de que el Consejo de Estado dejara en firme su inhabilidad por 15 años, al uribismo le queda una de dos salidas: esperar el milagrito de un repunte en la favorabilidad electoral como le pasó a Uribe en 2001, cuando era un imperfecto desconocido, o seguir cañando de que puede ser una fuerza decisoria en las urnas para buscar alianzas y poder gobernar en cuerpo ajeno.

Que los ataques vayan dirigidos a la alianza Fajardo-López-Robledo también pone en evidencia que quieren conservar intactas las posibilidades de unirse a quien, ondeando el trapo descolorido de la oposición al proceso de paz, los pueda reencauchar.

Por ahora el uribismo sigue restando, como lo demuestra su flamante derrota en Yopal y la ruptura con algunos sectores cristianos. Pero ni así aterrizan. Tienen todos los síntomas del síndrome de Truman, convencidos de que fueron los responsables del resultado del plebiscito, que representan a la mitad del pueblo colombiano o que son de veras protagonistas de nuestra historia.

www.mariomorales.info y @marioemorales

 

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