Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria

Que cuentan, cuentan

EXISTE MUCHA ESPECULACIÓN SObre si las parejas de los candidatos influyen o no en la elección a la Presidencia de sus compañeros, y aunque es claro que a los que eligen es a los candidatos, éstas juegan un papel cada vez más importante en las campañas políticas, pues se convierten en parte de la vida pública de una nación y lo que hagan, bien o mal, influye.

Así lo ha demostrado la campaña electoral norteamericana, cuando se enfrentan dos candidatos muy diferentes con dos esposas de orígenes y de temperamentos completamente diversos.

La revista Newsweek esta semana se refiere a Cindy McCain en su portada y en un artículo titulado ‘Detrás de esa sonrisa.  En Búsqueda de Cindy McCain’ describe a la señora del candidato como alguien que no ha vivido en Washington y prefiere su vida tranquila en Arizona, con sus hijos y amigos. Una mujer bonita y elegante, según ese medio, casada en su momento con un capitán de la Armada y quien nunca tuvo que preocuparse por el dinero al tener una importante fortuna heredada de un imperio cervecero de Arizona. Se muestran también los contrastes de una aparente vida serena de una persona y esposa perfecta y elegante con algunos problemas del pasado relacionados con una  adicción a pastillas para el dolor.

La intención de toda esta historia es  producir un cambio en su imagen frente a Michelle Obama, una mujer afrodescendiente, de origen pobre, abogada, trabajadora, luchadora y con mucho carácter.

Mientras Michelle cuenta en su haber con actos políticos para ella dentro de la campaña y tiene un excelente manejo de la gente, Cindy en cambio carece de ellos; pero todo indica que en esta etapa se ha empezado a dar un vuelco en su participación, de manera que sea más activa. En un reciente viaje a Vietnam con Operación Sonrisa, aparece vestida con blue jeans tratando de acercarse más a la gente, ha mostrado más su trabajo con ONG y los niños, ha dado a conocer su fundación American Voluntary Medical Team (Equipo Médico Voluntario Americano)  que trabaja en países pobres, así como la  adopción de una niña de Bangladesh que hizo en 1991.

Las esposas de los candidatos empiezan a ser consideradas importantes en la campaña, y los asesores se preocupan tanto por la espontaneidad de Michelle Obama, que a veces habla y quiere participar más de la cuenta, lo cual para muchos es un problema, como por el aspecto aparentemente duro y lejano de Cindy McCain, quien defiende su privacidad, pero ahora es parte activa de la vida pública.

La preocupación de los asesores, como las constantes entrevistas de las candidatas a Primera Dama, dice algo. Quienes han estado últimamente más en los medios son sin duda las mujeres, en todo caso  más que sus esposos. La portada de Newsweek de Cindy  McCain, como la entrevista de Michelle Obama con The View, uno  de los programas de charlas más vistos en Estados Unidos, y en el que apareció con un vestido de flores negro y blanco dejando de lado sus sastres clásicos, y donde tuvo oportunidad de dar respuestas a todos sus ataques, definitivamente significan algo.

Para el estadounidense regular, Michelle es un modelo de superación y de logro del sueño americano del triunfo, y esto va a contar en el momento de votar. Cindy, por su parte, tendrá sus votantes que se asemejan a ella, seguramente las amas de casa dedicadas a su esposo y sus hijos y que trabajan en forma voluntaria.

 Como sea, la verdad es que la pareja  cuenta en un sentido o en el otro para llegar a la Presidencia. Que cuentan, cuentan.

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