Por: Columnista invitado

Qué debe hacer el DNP

Planeación realiza un escrutinio técnico y ético de los proyectos de inversión del Gobierno.

 Lo ha hecho por espacio de 50 años. Hacia el futuro, el presupuesto de regalías, a cargo de las entidades territoriales, será similar en tamaño al de inversión de la Nación, algo sin precedentes. El Congreso quiso que ese escrutinio técnico y ético del DNP se extendiera a las regalías para contribuir a invertir en mejores proyectos.

Se ha conjeturado que esto puede desvirtuar al DNP. Por el contrario, el DNP contribuirá a mejorar el nivel de planeación de departamentos y municipios; a mejorar su estructuración de proyectos; y a que los mismos sean técnica y éticamente solventes. Esa es la esencia del DNP, y la debe ampliar a las regalías, tal como quedó consignado en la Constitución. Ninguna otra entidad tiene los altos estándares del DNP, y sería pernicioso duplicar esas funciones en otro ente.

Aparte de esa labor, el DNP es el secretario del Conpes y con ello ha contribuido al diseño de las políticas sectoriales. Muchas iniciativas ministeriales a medio cocinar no resisten el tamiz de un documento Conpes y de su discusión en el seno de ese exigente foro, liderado por el presidente de la República.

Los documentos Conpes constituyen una verdadera “jurisprudencia” de solidez de políticas públicas. Cada cuatro años, al escribir el plan de desarrollo, el DNP lidera una profunda revisión de la senda social, económica e institucional del país y plasma la visión del país favorecida por la mayoría de colombianos en las elecciones presidenciales.

Es un esfuerzo enorme, donde se revisan los problemas y se plantean nuevas soluciones. El mismo se materializa en una ley de leyes para el período presidencial. Esta labor convierte al DNP en el guardián del programa electoral del gobierno.

Quienes hemos trabajado en esa institución sabemos que en muchas ocasiones el DNP es el protector de la visión del presidente, frente a las inclinaciones personales de los ministros. Así surgió del rediseño de Lleras Restrepo al final de los años sesenta, y así permanece hoy. Dada su flexibilidad intelectual e institucional para ocuparse de cualquier tema, y el respeto ganado frente a los ministerios, el sector privado y la ciudadanía, el DNP se ha distinguido por haber liderado grandes transformaciones.

Para citar sólo dos ejemplos, en el gobierno Santos desarrolló la ley de Asociaciones Público Privadas, liderada por Hernando José Gómez, e implementó el Sistema General de Regalías, bajo la batuta de Mauricio Santamaría. Las dos iniciativas tendrán inmenso impacto en el futuro de la inversión y la infraestructura del país. Antes de meterle la mano al DNP hay que entender lo que hace hoy y su importancia para el futuro.

El DNP debe garantizar que seguirá atrayendo a los mejores estudiantes y continuar como el semillero de una tecnocracia que es hoy ejemplar en América Latina. Debe además fortalecer el modelaje de largo plazo de las políticas públicas.

No denostemos de esta institución por el prurito de que todo pasado fue mejor. Su involucramiento con los departamentos y municipios del país a raíz del nuevo sistema de regalías es crucial. Lo aprendido por espacio de cincuenta años a nivel nacional debe transmitirse a los entes territoriales. El país del futuro necesita más y no menos planeación; pero también que la misma sea territorial y no sólo nacional.

 

Juan Carlos Echeverry *

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