Por: Alvaro Forero Tascón

¿Qué es populismo? (II)

Es el fenómeno que está dominando la política colombiana.

Según las encuestas, la segunda vuelta sería entre dos proyectos populistas, uno de izquierda y otro de derecha, uno revoltoso y otro perfumado, pero ambos basados en una indignación moral del pueblo contra las élites. Las élites económica y política, Petro, y la política —Santos y los partidos que incluyeron a las Farc en la democracia—, Uribe. Para llegar a segunda vuelta ambos están maquillando su populismo para evitar el estigma y llegar al electorado de centro, pero sus bases de apoyo son básicamente sectores indignados o “emberracados”, adeptos al discurso anti.

Lo único peor a que una sociedad esté dominada por el populismo, es que no se dé cuenta. Pero es entendible que ninguno de los populismos acepten que lo son. El de Gustavo Petro es más fácil de identificar, porque coincide con el modelo clásico de la izquierda latinoamericana, pero los petristas lo niegan, amparados en la tesis de que la sociedad está dividida en clases y que Petro solo explicita esa división, para reducirla.

El populismo uribista es más difícil de captar porque defiende el modelo económico vigente, aunque son evidentes sus parecidos con Donald Trump y el fujimorismo, que también está haciendo el tránsito a partido político y busca llegar al poder en cuerpo ajeno. Una vez incorpore en su discurso el rechazo a la inmigración venezolana, que será en cuestión de meses, el uribismo tendrá una plataforma populista muy parecida a la de Trump. En Estados Unidos solo las masas ultratrumpistas niegan que Trump es populista.

Sin embargo, el uribismo está en una etapa madura, ha gobernado, logró que su plataforma sea adoptada por amplios sectores de clase media y alta, y que los medios incorporaran al debate público su matriz personalista y ultraconservadora como estándar. Por eso está tratando de hacer una transición del populismo caudillista a partido populista moderado, en parte porque se está agotando su bandera anti Farc. Con la nueva fachada de Iván Duque y aprovechando a Petro, el uribismo está buscando dar un salto triple al antipopulismo, para dejar atrás su pasado impúdico, pero conservando el capital político adquirido con las prácticas populacheras, lo que le permitiría recuperar a la clase política que venía fustigando desde la oposición y que necesitaría para gobernar. Está combinando las formas de lucha, en un eventual gobierno Duque éste sería el tecnócrata moderado, mientras Uribe maneja las bases con caudillismo, confrontando al enemigo interno y externo.

Enrique Krauze es uno de los intelectuales más respetados de América Latina, muy conservador, ha escrito libros sobre el caudillismo y el populismo latinoamericanos, destacando el concepto del redentorismo de los caudillos. Uno se llama El mesías tropical, sobre Andrés Manuel López Obrador, el candidato populista de izquierda que encabeza las encuestas presidenciales en México, y hoy es quien prende las alarmas con más argumentos sobre los peligros que se juegan en la elección mexicana. En una extensa conversación reciente publicada por El País de España, Krauze, uno de los mayores críticos de Chávez, Evo y los demás populistas de izquierda, dice: “también hay populismo de derechas: Trump, el fujimorismo, el uribismo…”.

 

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