Por: Aura Lucía Mera

¿Qué es ser paciente?

Según la Academia de la Lengua, es “tener paciencia”. Según otras versiones, viene del latín pati, que quiere decir “el que sufre”. Yo diría que ambas definiciones encajan. El paciente debe tener una paciencia infinita, porque además de estar nervioso, retorcerse del dolor, tener escalofríos y fiebre, estar fracturado en pedacitos o chorreando sangre, tiene que aguantarse que en los centros de salud, hospitales, clínicas o similares lo traten como a un subnormal que ha perdido toda dignidad y que queda irremediablemente a merced de los diminutivos, sin escape posible, sin derecho a protestar ni a decir ni pío.

Me explico. El paciente, el que sufre, el que espera ayuda, diagnóstico, tratamiento, lo que sea, ingresa y la enfermera de turno inmediatamente le dice —si se trata de un examen de sangre—: “Deme su bracito para buscarle la venita que le voy a meter esta agujita...”.

Si se trata de una radiografía, ecografía, mamografía o algo similar: “Deje su ropita y cúbrase con la batica… Alce los bracitos, quédese quietica, no mueva los piecitos...”.

Si el paciente es de cirugía: “Colóquese el gorrito, quítese los calzoncitos, póngase estos zapatitos, présteme las uñitas para quitarle el esmaltico y estire el bracito para buscarle una venita”. Al despertar escucha entre gallos y medianoche: “Abra los ojitos y más tarde le traemos un juguito...”.

Si ya está en la habitación, a cualquier hora del día o de la noche alguien irrumpe como un vendaval, agarra sin compasión el bracito, mide los signos vitales y desaparece. Durante el día llevan la bandeja con el desayunito, el almuercito o la comidita y un juguito. Ni modo, el paciente entra al exclusivo universo del diminutivo.

Sí, el reino del diminutivo. Lo curioso es que en este universo no entran los médicos. Los de bata blanca hablan normal. El brazo es brazo, el tumor es tumor, la vena es la vena, el pulmón sigue siendo un pulmón… Jamás dirían: “Aparece en la plaquita un tumorcito en su pulmoncito”. Ni de vainas, ellos no.

Los diminutivos son para enfermeros, auxiliares, personal de alimentación… ¿Quién los forma? Una red nacional. Porque es un lenguaje idéntico en todas las clínicas, hospitales y centros de salud de Colombia. Da lo mismo ser paciente, el que sufre, en Bogotá, Pereira, Cali, Manizales, Cartagena, Valledupar o Pasto. Siempre la enfermera le va a pedir el bracito y le va a poner el gorrito...

Personalmente, yo como paciente, la que sufre, además de la dolencia, sufro un ataque de fobia o peste de rabia, que me lleva a hacer esfuerzos sobrehumanos para entregarles sumisamente mi venita y mi bracito, y dejar quietos los piecitos. Puja por salir esa bestia humana que todos llevamos dentro. Y creo que a la mayoría de los que hemos sido o seremos pacientes nos jode este trato servil, diminutivo, muestra hipócrita de una falsa compasión. Abogo porque las directrices de los centros hospitalarios de todos los niveles prohíban este trato. La próxima vez que ingrese como paciente le voy a preguntar a la de turno por qué no le busca la venita a su mamacita pare clavarle la agujita…

He llegado a creer que para el personal intermedio hospitalario no existen seres humanos individualizados. Somos miles y miles de fichas que llaman por un altavoz y lo único que distinguen ellas o ellos son bracitos, piernitas, venitas sin nombre propio, sin cuerpo ni emociones. Jamás nos miran. No hay tiempo, la cola es larga y muchas venitas están esperando.

P. S. Curiosamente, este universo del diminutivo también es característico de las peluquerías, donde al cliente le lavan la cabecita con el champucito, le pintan las uñitas y le cepillan el cabellito.

P. S. ¿Duque no piensa dar la cara a los indígenas del Cauca? ¿Tiene miedito el jovencito? ¿Ya lo consultó con su patroncito?

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2019-03-26T00:00:07-05:00

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