Por: José Salgar

Qué hacer ante un año tan explosivo

APENAS ENTRAMOS A MARZO Y SE HA precipitado un año más explosivo que ningún otro. Tiembla la tierra en todas partes, lejos y aquí cerca, en la zona cafetera.

La Presidenta de chile llora por televisión al acusarla de no haber avisado a tiempo el tsunami del Pacífico. En menos de 15 días se da por terminada en Colombia la era de Uribe; nos agitamos en unas confusas elecciones de Congreso, en las que se anticipa que ganarán los que más dinero ilegal inviertan; se paraliza cuatro días a Bogotá por transportadores que buscan proteger intereses y costumbres, los mismos que hace medio siglo tumbaron al alcalde Jorge Eliécer Gaitán, que intentó uniformarlos y que usaran gorra.

Ante ese panorama, los periodistas viejos y nuevos estamos confundidos y viendo qué camino tomar para hacer mejor el oficio.

Organizaciones con nexos internacionales, como la Fundación para la Libertad de Prensa, y nacionales como el C.P.B. y Fecolper, han celebrado reuniones ante el cierre de la revista Cambio y el despido de periodistas tan conocidos como Rodrigo Pardo y María Elvira Samper y presiones a columnistas y reporteros. Se ha planteado el hecho concreto de que, en Colombia y otros países, ha desaparecido la que antes se llamaba libertad de prensa y lo que existe es una autocensura que satisfaga a los nuevos organismos financieros que controlan las comunicaciones. Es sensible, por ejemplo, el retiro en este momento de un periodista tan completo e importante como Enrique Santos Calderón.

Este mes se cumplen 15 años de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y celebramos en Cartagena un encuentro para reflexionar sobre el futuro del oficio, para lamentar la muerte de nuestros eminentes compañeros Ryszard Kapuscinski y Tomás Eloy Martínez y para ver los alcances de los explosivos días que han abierto el nuevo año.

Coletilla.- Cada día se ha vuelto más peligroso eso de decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

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