Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria

¿Qué hacer en Buenaventura?

HAY MUCHAS COLOMBIAS EN UN SO- lo país. Una es la que se vive en las urbes y otra la que se vive en el campo y en municipios apartados de las esferas del poder.

Aun en el interior de las grandes ciudades, como Bogotá, se ven diferencias grandes. ¿Qué se debe hacer para reducir la brecha y las diferencias? ¿Cómo tener mayor presencia del Estado en estos lugares donde prevalece el dominio del más fuerte?

Existen ciudades con importantes recursos y actividades económicas, pero en las que gran parte de su población está en pobreza y la violencia está impregnada en la vida de los barrios marginales, como es el caso de Buenaventura, el principal puerto de Colombia.

Human Rights Watch, en su informe, describe una situación compleja de violencia en la que los barrios están gobernados por exparamilitares que han asumido el control sobre la población y que ejercen justicia con castigos atroces en casas de pique donde descuartizan la gente.

Los barrios hechos en palafitos sobre el mar no tienen acueducto ni tampoco alcantarillado; sus necesidades fisiológicas llegan al mar, donde los niños nadan y los hombres pescan su alimento; el trabajo es mínimo, las mujeres trabajan o tienen sus pequeños negocios; la luz llega o es robada y sus grandes equipos de sonido alegran la vida. La justicia y la seguridad son casi inexistentes. Los programas de desarrollo social son escasos.

Buenaventura como puerto tiene una gran actividad económica, allí se mueve gran parte de la economía del país; no obstante, poco queda de riqueza en la ciudad, y lo que queda no llega a la gente; sus gobernantes han dejado mucho que desear. Mencionaba un estudio de Fedesarrollo y Cerac la baja capacidad gubernamental y los altos niveles de corrupción. Las obras se contratan, pero no se hacen.

¿Qué hacer con la pobreza y cómo erradicar la violencia? ¿Cómo hacer que el desarrollo llegue a todos los sectores de la población? Diagnósticos hay, planes también; recursos hay, pero, ¿cómo ejecutarlos, cómo hacer que lleguen y se hagan realidad en esas zonas, cómo tener presencia del Estado para que impere la ley y se generen los servicios sociales necesarios? ¿Quién ejecutará los recursos del Plan Nacional de Desarrollo para Buenaventura?

Buenaventura es un ejemplo que hay que tener en cuenta, aun dentro del proceso de paz sobre la desmovilización, en este caso de “paras”, y la ausencia del Estado a la que se le suma la corrupción en las obras públicas. Como decía el papa: “La corrupción apesta, la sociedad corrupta apesta”.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Ana Milena Muñoz de Gaviria

Pacto por Colombia, el nuevo derrotero

Tiempo al tiempo

Duque: una oportunidad para un gobierno de todos

Voto, participo y me expreso

Qué pereza esta politiquería