Por: Uriel Ortiz Soto
Comunidad y desarrollo

Qué horror: 20 años perseguido injustamente por la justicia

El caso que me permito detallar ocurrió al ciudadano Hernando Ramírez Arboleda, quien por reclamar sus derechos estuvo 22 meses preso, y su familia fue sometida al escarnio público y social, por culpa de todo un montaje orquestado por funcionarios del poder judicial de Manizales.

Esperamos confiados que el señor fiscal general de la Nación y el procurador inicien sin pérdida de tiempo las investigaciones de rigor sobre este hecho tan bochornoso y vergonzoso, donde la justicia se escuda en hechos penales para negar los derechos de los ciudadanos.

Un caso tan aberrante es digno de ser llevado a las pantallas de televisión y de cine, para que sea conocido por la opinión pública y sirva de escarnio a los delincuentes de cuello blanco que con la prepotencia del poder judicial comenten actos de tal magnitud.

Pero qué vergüenza que el principal promotor sea el hoy “magistrado” José Fernando Reyes Cuartas y actualmente continúe desempeñando el cargo en la honorable Corte Constitucional, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley, cuando tiene rabo de paja.

Todo empezó cuando al ciudadano Hernando Ramírez Arboleda, exfuncionario de la caja agraria en liquidación y con fuero sindical, se le separó del cargo sin respetarle los derechos que tenía hasta ese momento, en calidad de funcionario de la extinta entidad con fuero sindical.

Por este motivo Hernando Ramírez Arboleda inició las acciones judiciales correspondientes, las cuales le fueron negadas en primera instancia por el juzgado laboral de Manizales, lo que originó se apelara al tribunal respectivo, que también le negó tan elementales derechos a su reliquidación y reintegro a otra entidad con cargo similar y salario del mismo tenor.

Como consecuencia de los dos fallos anteriores, el señor Hernando Ramírez Arboleda interpuso una acción de tutela, la cual fue fallada a su favor por la honorable Corte Constitucional en la sentencia T-323/2005; ante el incumplimiento de esta tutela, se presentó incidente de desacato, razón por la cual enervó los ánimos de los funcionarios judiciales que llevaban el caso.

El ciudadano en mención, indudablemente ante tamañas injusticias, tuvo un momento en que se salió de casillas en palabra, mas no en violencia, lo cual motivó que se le denunciara ante la Fiscalía General de la Nación por injuria y calumnia, corriendo con tan mala suerte que fue condenado por estos delitos a la pena de 22 meses de prisión, con detención domiciliaria, y sus derechos laborales quedaron totalmente conculcados, es decir, negados, bajo la amenaza de revocársele la detención domiciliaria y ser llevado físicamente a prisión.

Pero resulta que los funcionarios judiciales dieron con tan mala suerte que el señor Hernando Ramírez Arboleda no se les amilanó, siguió luchando por sus derechos y fue así como interpuso recurso de casación ante la honorable Corte Suprema de Justicia, la cual acaba de fallar a su favor mediante la sentencia SP-592/2019, razón por la cual todos los medios de comunicación del departamento de Caldas y del país se han solidarizado con el señor Hernando Ramírez Arboleda, puesto que hace 20 años viene padeciendo un viacrucis de persecución judicial junto con su familia, promovido por la misma justicia. Desde luego, esperamos que el señor fiscal general de la Nación y el señor procurador inicien las investigaciones de rigor y se castigue con toda severidad a los responsables de atropello tan vil y vergonzoso.

Cuando Hernando Ramírez apeló el fallo condenatorio, vinieron las amenazas de personas desconocidas, razón por la cual tuvo que pedir protección para él y su familia; para poder salir a sus diligencias debía hacerlo custodiado con escoltas de la Policía Nacional.

El viacrucis que le tocó vivir por más de 20 años al ciudadano Hernando Ramírez Arboleda es apenas digno de una telenovela, para mostrar a la opinión pública nacional e internacional las injusticias que se cometen en Colombia, donde muchas veces se violan los más elementales derechos de los ciudadanos y para evitar posibles demandas judiciales y administrativas se escudan bajo las figuras de injuria y calumnia o se inventan otros delitos como falta de respeto a la autoridad.

Al día de hoy al señor Hernando Ramírez no se le ha cancelado lo ordenado por la ley; esperamos que Fiduprevisora o a quien corresponda proceda de inmediato a hacerlo.

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