Por: Mario Morales
El país de las maravillas

¡Qué ingenuos!

Hemos sido tan ingenuos. Tuvieron que venir los grandes escándalos a manera de filtraciones para enterarnos de que las “pobrecitas” empresas tecnológicas, que pregonaban sus crisis por falta de modelos sostenibles, habían encontrado en el manejo de nuestros datos privados la mina de oro de la era posindustrial.

Sin plena conciencia retribuimos a la presunta gratuidad de sus servicios, no solo con nuestros datos personales que alegremente ponemos en cuanto formulario físico o digital se nos aparece, sino con la información sobre los usos, trayectos, comportamientos e interacciones que hacemos cuando navegamos en la web.

Con base en los famosos, y nunca suficientemente entendidos, algoritmos les ha quedado muy fácil a firmas de analítica de datos, construir nuestros perfiles, eso que llaman con pompa predicción de la personalidad, y que, aglutinados en nichos y tendencias, son la base de un comercio oscuro, ilegítimo y, las más veces, ilegal.

El escándalo que hoy tiene contra las cuerdas a Facebook, a la empresa asesora y a la campaña que llevó a Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos, por recopilar y usar indebidamente datos de unos 50 millones de votantes, es solo la punta del iceberg. También están en la mira, por ahora, Google y Twitter, pero que tire la primera piedra entre esos conglomerados quien esté libre de pecado.

Cambridge Analytica, la firma británica que asesoró a Trump, está señalada de aprovechar esa data para generar desinformación, manipular datos sensibles e íntimos de personajes piloto e incidir en por lo menos 200 elecciones del mundo, incluida Argentina. Nada de raro que haya tocado nuestros comicios si nos atenemos a antecedentes como los del hacker Sepúlveda.

Ni los medios tradicionales ni los digitales están en capacidad de cambiar formas de pensar o comportamientos, pero son muy eficientes en moldear, reforzar o legitimar nuestras creencias y prejuicios. Solo necesitan ubicarnos en sus bases de datos “para que salgamos a votar emberracados”. ¡Y nos creemos tan listos!

@marioemorales y www.mariomorales.info

 

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