Por: Salomón Kalmanovitz

¿Qué le pasa a la agricultura?

MIENTRAS LA ECONOMÍA CRECIÓ 7,5% el año pasado, la agricultura avanzó un magro 2,5%. La falla de la productividad agrícola ha causado la inflación de alimentos, agravada por la intensa demanda mundial y la de nuestros vecinos comerciales.

Me puse a mirar una serie del producto agrícola desde 1994 y hay una clara tendencia hacia el estancamiento. Los años de más alto crecimiento agrícola fueron 1995 ,con 4%, y 2000, con 3,9%. Hay siete años de crecimiento nulo y uno negativo en la serie y alguna reactivación desde 2003, pero a ritmo que nunca supera el 2,8% anual que se obtuvo ese año.

Si introducimos la hipótesis de que el estancamiento fue producido por la inseguridad en el campo por la presencia de la guerrilla que secuestraba, imponía vacunas y hacía abigeato, su contención por la política del gobierno Uribe tuvo algún éxito. Sin embargo, en términos de producción los resultados son modestos. Se podría especular que el control territorial por paramilitares en amplias regiones del país mantuvo un nivel de inseguridad no despreciable para disuadir a los terratenientes y empresarios del campo a exponer su capital en inversiones agropecuarias.

El desplazamiento se ha calculado cercano a los 3 millones de personas, la mayor parte de territorios vaciados por los paramilitares. Reducidos a unidades familiares y de producción, unos 600.000 predios dejaron de producir en los últimos 15 años. No tenemos información sobre cuál fue la estructura productiva abandonada o potrerizada en medio del conflicto. He oído de casos de medianos productores expulsados en especial por la guerrilla en el sur del país, y la impresión es que los paramilitares la cargaron contra pequeños propietarios cuyos hijos podían ser reclutados por sus enemigos. ¿Qué valor se le puede adscribir a esa producción de alimentos que fue desplazado por ganadería extensiva de baja productividad o simplemente se convirtió en rastrojo?

Para tener una idea del orden de su magnitud, supongamos que cada predio generaba un ingreso de 5 millones de pesos al año, lo cual arrojaría una producción de 3 billones de pesos. El PIB agropecuario en el año 2007 fue de 36,9 billones, quedando afectado entonces el 8% que se perdió en gran parte, incluso si se convirtió en potreros ganaderos. La pequeña agricultura produce notablemente maíz blanco, caña para panela, arroz secano, hortalizas y frutas. Distribuidos durante varios años, el desplazamiento explicaría una parte de la falta de crecimiento hasta que la seguridad mejoró relativamente.

Una nueva clase empresarial, emparentada con las mafias, ha surgido con fuerza en las tierras adecuadas para cultivos de plantación como la palma africana, el caucho y el cacao. Una correlación entre presencia de esos cultivos y desplazamiento tiene signo positivo, como lo muestra un estudio de Ana María Ibáñez. Pero hay también una expansión de la caña de azúcar, emprendida por organizaciones empresariales de vieja data.

Se dio entonces un incremento notable de la concentración de la propiedad rural y el surgimiento de unos empresarios violentos que no parecen ser muy productivos. De todas maneras, parece haber factores subyacentes que determinan la baja productividad agrícola. Algunos argumentan que la apertura mató la actividad agrícola, pero ésta fue limitada y las franjas de precios protegen al día de hoy muchos cultivos. Y si tales cultivos cayeron ante la competencia externa con aranceles altos, ello confirma que su productividad era y es muy baja.

El remedio para esta situación no es el reparto politiquero de subsidios a los agricultores como lo hace Agro Ingreso Seguro. Se requiere una política de tierras buenas para los desplazados y destinar grandes recursos a la investigación que aumenten la productividad del campo colombiano.

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