Por: Don Popo

¿Que los jóvenes y la política no?

Ayer, con un grupo de jóvenes asistimos a la presentación de la propuesta de desarrollo económico para el país del candidato presidencial Germán Vargas Lleras. La semana pasada hicimos lo mismo, asistiendo a un foro de candidatos presidenciales. Una muestra de compromiso y responsabilidad con nuestro país, nuestro futuro.

Por acciones como estas, planteadas en mi columna anterior, fue que la representante a la Cámara del Partido Verde nos trató de prospectos de corruptos, narcos y paracos, y muchos de sus seguidores no me bajaron de “Negro hijuepu*%##*”. Pero tanta intolerancia, tanto racismo y tanta ignorancia no me asombra, pues las ovejas se comportan como su pastor las cría. ¡Y esa es la vieja política!

Para su desgracia lo seguiremos haciendo. Los y las jóvenes nos seguiremos organizando, movilizando, interlocutando, incidiendo y negociando las agendas con los candidatos a la Presidencia de este país; para hacernos visibles, para que nos reconozcan e incluyan, y nos compartan los espacios de poder, no como víctimas o victimarios, o recipientes de derechos, sino como tomadores de decisiones trascendentales para nuestras vidas.

Esa sera la única forma para lograrlo, estando allá, haciendo una ruptura en los espacios de poder, siendo el avatar, el virus del sistema, teniendo representación legítima; pues los congresistas de este país, su retórica de comunismo, socialismo y capitalismo, derecha versus izquierda, odios de clases, de razas, de géneros, bloqueos, mentiras y manipulaciones, con su visión retrógrada del mundo, su economía y dinámicas, no nos representan.

Los jóvenes nacidos entre el 80 y el 96, llamados millennials, no creemos en partidos políticos, ni ideologías inflexibles, ni sectarismos radicales. Necesitamos representantes que vivan nuestras realidades, que conozcan nuestras problemáticas y necesidades y crean en nuestros sueños, que usen nuestras herramientas comunicativas y espacios de encuentro; somos y pensamos diferente y creemos en el potencial de las diferencias para construir, en la diversidad, las mezclas y fusiones, la identidad desde la multiculturalidad global, tenemos una vida flexible, sin jerarquías, sin ataduras, no queremos ser obreros, somos productores, creadores, generadores, y reclamamos el derecho de circular libres por el mundo.

En la especialización en marketing político que cursé en el Externado, escuché a un profesor decir que los candidatos políticos que invirtieran su capital y su tiempo en jóvenes perderían, el 90 % no vota, no les interesa la política, “son sólo tilín tilín…”.

Y qué rabia, ¡no es cierto! Claro que sí nos interesa la política, el problema es que parece que nosotros no le interesamos a ésta. Nuestros problemas, nuestros intereses, nuestra vida, nuestros sueños, nunca se ven reflejados en sus agendas. Me duele ver cómo las mentes del mañana están siendo desperdiciadas, en cárceles, en el narcotráfico, la prostitución, la guerra, en el rebusque, los mejores cerebros quemados en las drogas, el alcohol, con dolores, traumas, rabia, frustración, porque no hay oportunidades, no hay esperanzas de futuro ni de vida digna.

Los niños, las niñas, adolescentes y jóvenes se merecen todo. Si el futuro es nuestro, deberían darnos el espacio para formarlo a nuestra añoranza, imagen y semejanza; de manera natural, sin agravios, prejuicios, ni estigmatizaciones, incluyéndonos, reconociéndonos, empoderándonos y respetándonos, así no nos entiendan. No será fácil, ¡pero si nos movemos, de seguro que lo lograremos!

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