Por: Alvaro Forero Tascón

¿Qué mundo dejará la pandemia?

Las señales de que la era neoliberal de 40 años estaba agotándose eran evidentes antes de la pandemia.

Esta megacrisis puede acelerar el cambio de modelo, pero no se sabe hacia dónde. Si hacia un esquema similar al de la posguerra, o hacia una nueva síntesis que combine Estado de bienestar y Estado neoliberal. Y no se sabe si las consecuencias del coronavirus van a producir cambios exclusivamente en lo económico, o si también tendrán efectos políticos importantes, pues llega en un momento de gran debilitamiento del modelo democrático.

Los dos grandes efectos negativos de 40 años de neoliberalismo han sido la desigualdad en lo económico y el debilitamiento y desprestigio del Estado en lo político. Esa combinación llevó a un profundo desgaste del sistema de representación, que es el eje de la democracia, lo que desembocó en una ola de populismo que cabalgó sobre el desprestigio de las instituciones y del sistema político.

Al parecer, la consecuencia más estructural de la pandemia del coronavirus va a ser el regreso del Estado como actor esencial de las sociedades, un concepto que primó durante 50 años del siglo pasado (1930-1980), empezando con el New Deal estadounidense para contrarrestar la Gran Depresión, seguido del Estado de bienestar para reconstruir Europa después de la Segunda Guerra Mundial y terminando con el surgimiento del thatcherismo y el reaganismo en 1980.

Si la pandemia desemboca en una crisis económica de las proporciones de la depresión de los años 30 del siglo pasado, no hay duda de que será el Estado quien protagonice los años de la recuperación económica y que su fortalecimiento sea mucho mayor a lo que fue durante la crisis financiera de 2008, no solo porque la proporción del daño es mucho mayor, sino porque, además de las finanzas personales y el sistema financiero, se afectó la salud de la gente y el sistema de salud.

La pregunta es si ese “regreso” del Estado termine atacando los dos grandes males de la época, la desigualdad en lo económico y la desrepresentación en lo político, y fortalezca la cohesión social y por esa vía la democracia. O si el Estado, por quedarse a medias y no conjurar con éxito el daño sobre la economía y la salud, salga peor librado de lo que estaba y se profundice o amplíe el descontento social, con la tendencia a los populismos, a los brexits, a las protestas sociales tipo París, Chile, Colombia, y se acelere el deterioro de las democracias liberales por efecto de la profundización de la desigualdad y pérdida de confianza en el sistema de representación política.

También es posible que las consecuencias sean muy diferentes para los países desarrollados y los en vía de desarrollo, en la medida en que los segundos no logren atenuar los efectos sociales de la misma manera que los primeros, en cuyo caso las consecuencias políticas serán grandes.

Queda por ver, entonces, si la pandemia será una corrección o un paso adicional en el debilitamiento de la democracia, porque el aumento del poder del Estado puede no limitarse al intervencionismo económico y avanzar en lo político hacia formas más autoritarias. Por una razón muy importante: con el modelo chino, ya no es indispensable la democracia para combatir el comunismo porque el autoritarismo no es anticapitalista.

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2020-04-06T00:15:12-05:00

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2020-04-06T09:13:40-05:00

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