Por: Mario Fernando Prado

¿Que no nos quedó grande?

Con mucho ahínco el nuevo ministro de Defensa, el mismo día de su posesión y ante la prensa capitalina que lo acompañó al desvastado departamento del Cauca, expresó que el problema del Cauca no le había quedado grande al gobierno central, refiriéndose al panorama desolador en que la guerrilla tiene sumida, acongojada y arrinconada a esta región del país, sin que se vean soluciones concretas y efectivas.

Fueron muchas las expectativas que generaron estas palabras harto necesarias para elevar la moral de miles de habitantes de los municipios de Corinto, Caldono, Silvia, Jambaló, Suárez y otros, inmisericordemente asolados por quienes se han ido tornando cada vez más invencibles.

Empero, la efusividad duró poco porque lejos de aplacarse o disminuir las incursiones demenciales de los carros bomba y las pipas de gas, todo esto se ha mantenido en una actitud desafiante y altanera.

El pasado fin de semana, para no ir más lejos, los grupos guerrilleros y las bandas criminales volvieron a “marcar su territorio” con acciones no siempre repelidas con oportunidad y eficiencia.

Ello originó a su vez un consejo de seguridad extraordinario en Popayán el día lunes en la tarde, en el que el presidente Santos reiteró la decisión del Gobierno de repeler y derrotar tales andanadas.

Sin embargo, y al parecer hay más buenas intenciones que órdenes cumplidas, llama la atención, por ejemplo, que el tantas veces anunciado como un hecho Batallón de Alta Montaña está en veremos.

El mismo Ministro anterior ¡lo “preinauguró”! y, según entiendo, ni siquiera se ha adquirido el lote para instalarlo: ¿ensillar sin tener las bestias?

Las comunidades caucanas están cada vez más asfixiadas, viven entre dos fuerzas, se les promete y no se les cumple. Por ello es que con pesar se sigue regando el rumor de que el problema del Cauca le sigue quedando grande al Gobierno.

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