Por: Antonio Casale

Que no se pierda la alegría

Sostuvimos una interesante charla con Pablo Armero, el viernes, en RCN Radio antes del juego entre Colombia y Brasil. Sus palabras se hacen importantes si tenemos en cuenta que las dos posiciones que no se han podido reemplazar con eficiencia después del Mundial de Brasil son las de los laterales, en especial el izquierdo.

Después de Zúñiga y Armero, Pékerman le escrituró la derecha a Santiago Arias, un muy buen jugador que cumplió aceptablemente en las dos funciones que exige su puesto; marcar y salir al ataque, sin llegar a ser tan desequilibrante como lo fue Zúñiga en su momento. Ahora el encargado es Medina, que es mejor en marca pero le cuesta mucho proyectarse. La izquierda en cambio, después del mejor Armero, no ha tenido sustituto. La ocupó Fabra, quien salía pero no marcaba. También Díaz, que marcaba pero no salía, y Mojica, que tuvo pocos partidos. Queiroz ha probado a Borja, caso parecido al de Fabra, y ahora se la juega con Tesillo, un central improvisado a lateral que tiene algunos problemas para habituarse a marcar afuera del área y que hace su mejor esfuerzo para proyectarse, pero le cuesta mucho sentir el puesto.

Así las cosas, Queiroz ha tenido que escoger entre la seguridad en su puerta o la posibilidad de arriesgar. Y escogió lo primero. Los brasileños en el segundo tiempo lo leyeron bien, sacaron a sus laterales a la mitad para aprovechar el espacio y metieron a los nuestros en su campo, dejándolos sin posibilidades de atacar por los costados. Será difícil que otro rival otorgue las ventajas que dieron los de Tite en el primer tiempo. Ese es el acertijo que tendrá que descifrar Queiroz con lo que tiene, pues el fútbol moderno sin salida por las bandas es imposible de concebir.

Armero nos decía que muchas veces, jugando en Europa, su manera de sentir el fútbol lo hacía ir adelante, salir al ataque con decisión. Cuenta que los entrenadores lo regañaban después en el camerino, aunque en la prensa y la tribuna lo aplaudieran. Afirma que en general los técnicos europeos recargan de instrucciones a los laterales y que eso en determinado momento puede hacer que se pierda lo que él llama “la alegría”. Acto seguido dice que es importante que no se pierda la capacidad de bailar en el camerino, de divertirse tanto afuera como adentro del campo y que él piensa que eso le puede llegar a pasar a este grupo con el portugués al frente.

Queiroz no lo va a decir, pero ya lo vamos conociendo. Así como el primer tiempo ante Brasil nos dejó gratísimas impresiones, el DT los mandó a ser más rigurosos en marca en el segundo porque, también con razón, sintió que se dieron ventajas atrás. El DT sigue buscando el equilibrio entre lo que quiere y el desparpajo del jugador colombiano. Pero más allá de sus capacidades —está demostrado que las tiene—, tendrá que leer que a los nuestros les viene bien jugar como viven. Nuestros futbolistas son humanos que en su mayoría crecieron sonriendo a pesar de un entorno hostil y poco prometedor. Que no se pierda la alegría, señor Queiroz.

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2019-09-09T21:00:00-05:00

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