Periscopio cultural

¿Qué pasa con el festival?

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Uno de los eventos más importantes de la cultura en el país ha sido por varios decenios el Festival Iberoamericano de Teatro, que fundaran Ramiro Osorio y Fanny Mikey. Puntualmente en la Semana Santa de cada dos años se celebraba lo que acertadamente bautizaron como gran fiesta teatral y el público tenía acceso a muchas de las grandes compañías de teatro del mundo, así como a una representación interesante de los principales grupos nacionales.

Lamentablemente, en los últimos festivales hubo problemas financieros, que algunos atribuyeron al hecho de que, al contrario de lo que sucedía en sus inicios, dieron excesivo énfasis a un tipo de teatro experimental que no atrajo público. Quizá por esta razón hubo quienes temieron que tan importante suceso cultural estaba pasando a mejor vida, lo cual sería un golpe funesto a la cultura nacional.

El pesimismo, sin embargo, tiene ahora razón de ser. El hecho es que estamos a muy pocos meses de las fechas en que tradicionalmente se celebraba el festival y no se ha oído una palabra alrededor de este. No hay ninguna programación anunciada, no se han abierto abonos y, lo que es peor, ni siquiera se sabe quiénes están al mando de su organización. En contraste, en festivales anteriores, ya desde el mes de octubre anterior a estos todo se había informado y el público tenía tiempo para escoger las funciones que le interesaban.

Este silencio sobre el próximo festival es preocupante, puesto que el tiempo está encima y una programación no se crea en pocas semanas. Los amantes del teatro tenemos derecho a saber entonces si habrá festival de teatro o si habrá que comenzar por pensar en su epitafio.

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