Por: Cecilia Orozco Tascón

“¿Qué pasaría si asesinaran a...”

La persecución política en Colombia —llámenla campañas de desprestigio, obstrucción al debate parlamentario, obstáculos a las libertades o al simple derecho de ser oposición— está pasando de castaño a oscuro y ojalá no termine en un atentado o, peor, en un magnicidio. Si por desgracia eso llegara a ocurrir, la responsabilidad pública caerá sobre el gobierno Duque y su colectividad, el Centro Democrático, que cosecha votos prendiéndoles fuego a las divergencias y poniéndole lente de aumento a la paja en el ojo ajeno mientras se hace el ciego con las vigas en el propio. La negligencia y el desdén con que el Ejecutivo deja pasar las denuncias y la mudez del líder de la ultraderecha cuando de controlar los excesos de sus seguidores se trata son indicios de su omisión culposa, aunque su autoría intelectual no pueda demostrarse.

Proveniente de las cloacas cultivadas por ciertos partidos en internet, circuló, horas después de que concluyeran las manifestaciones del viernes pasado, un video incitador que pretendía imitar, en lenguaje homicida, otro que promovía las marchas en defensa de la vida de los líderes sociales. El video delictivo difundido por @Zien_TheBosh —un usuario de identidad personal oculta, pero de preferencias uribistas explicitadas de manera grotesca en sus mensajes— se ilustra con las imágenes de líderes de la oposición al Gobierno; una voz con acento español —para evitar ser reconocida— dice: “¿Qué pasaría si asesinaran a Iván Cepeda? ¿Qué pasaría si asesinaran a Gustavo Petro? ¿Qué pasaría si asesinaran a Jorge Robledo? ¿Qué pasaría si asesinaran a Claudia López? ¿Qué pasaría si asesinaran a Antonio Sanguino? ¿Qué pasaría si asesinaran a Carlos Caicedo?”. Continúa la voz de falso acento: “Ellos representan un sector del país que se ha dedicado a polarizar, generar odios y divisiones”. Y termina con una composición de siluetas de pistolas, revólveres y fusiles: “Si ellos son asesinados, se alzarían en armas sus seguidores porque lo único que han sembrado es odio”.

La conclusión del potencial asesino uribista no es, entonces, que matar a Cepeda, Petro, Robledo u otro de los opositores sea criminal, sino que los criminales son los seguidores de los asesinados por “¡alzarse en armas!”. Este delincuente virtual tiene colección de mensajes incitadores de violencia. Una de sus “reflexiones” de la semana pasada contra el caricaturista Matador fue del siguiente nivel: “¿Quién con sus cinco sentidos activos le metería una bala a esta poca cosa? Nadie le perdería una bala y menos se ganaría un cañazo por alguien que no quita ni pone en la política”. En consecuencia, hay que “meterle bala” a los congresistas de la oposición para no “perderla”. El individuo @Zien_TheBosh eliminó el video en cuanto sus víctimas y el movimiento Defendamos la Paz anunciaron su intención de formular denuncia por los delitos de instigación a delinquir y amenaza soportada, además del propio video cuyas copias existen (y que no difundo para no expandir su propósito torvo), con los mensajes, en redes, de otros uribistas de similar ferocidad, como uno que contestó a la pregunta “¿qué pasaría si asesinaran...?” con esta belleza de frase: “Haría fiesta”.

Dramáticamente, el caso de este sujeto no es único. Otros hechos peligrosos para la vida de los opositores, y para su prestigio, se dan, aquí y allá, sin que el jefe de Estado o su partido declaren rechazo, alarma o anuncien expulsiones: mientras no sea con ellos, qué importa. Pasó en Cúcuta con un coordinador del Centro Democrático que acusó de conspiración contra el Estado a la Comisión de Paz del Senado: Barreras, Cepeda, Sanguino, etc.

Nadie en el Centro Democrático se inmutó. Por el contrario, Paloma Valencia lo respaldó. Pasó con la denuncia sobre interceptaciones ilegales, seguimientos y montajes a esos parlamentarios de la Dirección Nacional de Inteligencia. Pasó en el Senado con la marrullera presidencia de Macías, frente a la mirada cómplice de Álvaro Uribe. Pasa con los medios y los periodistas independientes a quienes poco a poco nos van cerrando el cerco de acción profesional. Pasa y sigue pasando ante la indiferencia de la Casa de Nariño. Hasta que algo sin remedio pase, sí, señor, con toda la responsabilidad oficial.

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2019-07-31T00:00:56-05:00

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2019-07-31T00:15:01-05:00

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