Por: Cartas de los lectores

¿Qué pasó con la corrupción?

Hace doce meses se hablaba de la corrupción como una de las urgencias que tenía el país por resolver, teniendo en cuenta la penetración de este cáncer en todos los sectores de la actividad social y económica del país sin que de esto se pudieran liberar ni el sector público, ni el sector privado. Hoy en día vemos con preocupación y tristeza cómo estas promesas que tenían todos los matices llegaron a su marchitamiento y la corrupción sigue tan campante y posiblemente penetrando algunos sectores que en el pasado no se atrevía a corromper.

Hasta la fecha los resultados han sido muy pobres o inexistentes y los atentados contra la sociedad que se producen diariamente continúan en plena marcha. Para traer un caso reciente vemos cómo en Rosas (Cauca) se suman una serie de elementos que en forma malintencionada y atrevida hicieron posible que no se cumpliera con los contratos suscritos o se realizaron remiendos con babas para detener la avalancha de tierra que sepultó a más de 35 colombianos del campo, quienes no fueron atendidos oportunamente como lo merecían.

La empresa contratada para la construcción de las viviendas para atender a los desplazados no pone la cara, la interventoría tampoco hace lo suyo, ni el Fondo de Adaptación ha informado lo ocurrido allí como le corresponde a su función, y la Alcaldía con sus pobres cálculos invirtió $26 millones en tablas para hacer un muro de contención de la montaña que amenazaba a sus habitantes. A pesar de contar con un concepto profesional y técnico de los geólogos, nunca se apeló a ellos para poder prevenir la muerte de nuestros compatriotas.

Como este caso hay muchos y más dolorosos, el cumplimiento por parte de los legisladores sobre las sanciones ejemplarizantes a los corruptos nunca apareció en el set de los resultados del Congreso. Cuándo será que nuestros padres de la patria suficientemente calificados en estos tiempos darán la cara y responderán por la buena marcha de los proyectos que mejoren y protejan la vida de nuestros ciudadanos más necesitados, o será que para ellos es más importante atender sus favores personales y no entender que el país es más grande que las divisiones partidistas y que los líderes de los muchos partidos siempre aparecen buscando camorra y entorpeciendo procesos urgentes que los colombianos necesitan.

Qué buenos tiempos cuando el pueblo elegía sus representantes por sus ideas y no como hoy en día por la cantidad de tamales, empanadas y medios publicitarios necesarios para aspirar a una curul y que desde el inicio se sabe que quienes lo logran no tienen el capital para asumir ese exagerado costo. Hasta cuándo creen nuestros dirigentes que el país pueda aguantar el robo descarado que se produce cada segundo en nuestro medio con los recursos de la sociedad.

Marco Fidel Rocha Rodríguez

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2019-04-25T00:00:00-05:00

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