Por: Santiago Villa

Qué pasó y qué no pasó con la presidencia de China

Mientras en Colombia los ciudadanos votaban por quienes les representarían en el Parlamento, en China el Parlamento votaba para eliminar el límite de diez años para el ejercicio del presidente.

Hasta ahora, una de las características más interesantes del sistema de gobierno chino era la sucesión ordenada de presidentes cada 10 años. Cada término era de 5 años y podía ser reelegido una vez por el Parlamento. Jiang Zemin gobernó de 1993 a 2003. Hu Jintao gobernó de 2003 a 2013. Se asumía que Xi Jinping gobernaría de 2013 a 2023. Eso ya no parece ser el caso.

Pero tampoco quiere decir, como lo han sugerido muchos medios occidentales en titulares sensacionalistas, que Xi Jinping se haya convertido en un dictador de por vida o en un nuevo emperador. La situación ha generado mucha confusión, porque en China el cargo de “presidente” no tiene las mismas funciones que en las democracias republicanas.

Los más altos cargos en la estructura del Ejecutivo de China son el secretario general del Partido Comunista, el jefe de las Fuerzas Militares y el presidente, que se asume es la menos importante de las tres posiciones. Un líder fuerte puede mantener un estricto control sobre el país durante más de diez años y nunca ser el presidente. Pasó, por ejemplo, con Deng Xiaoping, el líder más importante de la China posterior a Mao. Él nunca fue presidente de China. Ni siquiera Secretario General del Partido. Deng fue, durante los años en los que ejerció la mayor influencia, el jefe de las Fuerzas Militares.

El liderazgo en China ha tenido una relación curiosa con los altos cargos del gobierno y del partido. Mao tampoco fue el presidente de China durante la mayoría del tiempo en que él gobernó el país con un puño de hierro. De hecho, de los casi 30 años que Mao estuvo a la cabeza (1949 - 1976), sólo tuvo el cargo de "presidente" durante cinco años (1954 - 1959).

El rol del presidente es nombrar a los ministros y a embajadores, y representar al país en el extranjero y ante los mandatarios que visitan China. En teoría, lo puede ejercer una persona cercana al principal mandatario del país, mientras que Xi Jinping mantiene el verdadero poder como secretario general del Partido y jefe de las Fuerzas Militares (cargos que no tenían ninguna limitación de términos).

¿Así que cambió radicalmente el sistema chino? No. Con o sin esta reforma, un líder fuerte podía mantener su influencia durante más de una década.

¿Es ahora más probable que un líder fuerte permanezca durante más de diez años en el poder?

Igual que lo era antes o quizás un poco más. La Presidencia le permite centralizar más esa autoridad, pero, a diferencia de lo que parecería, no es el cargo que le otorga el poder.

¿Entonces qué cambia?

Se centraliza más el poder en torno a un mismo líder y el Partido Comunista.

También se reconoce que, siendo China ahora una potencia mundial, que juega un papel protagónico en el contexto internacional, debe tener al mismo líder hacia afuera y hacia adentro. Ese rostro debe ser idéntico.

La reforma, entonces, es consecuente con dos procesos. Primero, fortalecer el liderazgo de la persona que esté a la cabeza del Estado de China, que en este momento es Xi Jinping. Segundo, realzar la importancia del cargo del presidente, y permitir que si un líder va a ser el secretario general del Partido Comunista y el Jefe de las Fuerzas Armadas -los cargos más importantes de China "hacia adentro'-, también pueda mantener el control sobre la política exterior y la imagen de China “hacia afuera”.

Esto último indica que China se está tomando muy en serio su rol como líder mundial. Pasa de una estructura estatal diseñada para equilibrar el poder interno, a una estructura que proyecte más eficazmente su poder en el ámbito internacional.

Como todo proceso político que concentra más poder en una persona, sin embargo, es un cambio que afecta la meritocracia y el debate -incluso si éste es sólo dentro del Partido Comunista-.

@santiagovillach

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