Por: Óscar Sevillano

¿Qué se ganaría revocando a Peñalosa?

Quienes promueven la revocatoria de Enrique Peñalosa del cargo de Alcalde Mayor de Bogotá, han dicho los motivos que los impulsa a promover la remoción del burgomaestre, es decir han explicado el porqué, sin embargo se las ha olvidado el para qué.

Se dice que la idea de revocar a Peñalosa, surge por la venta de la ETB al sector privado;  también por el cambio de modelo del Metro diseñado por la administración anterior (subterráneo) por uno elevado. La propuesta de intervenir la Reserva Van Den Hammer y utilizar una parte de sus terrenos para la construcción de vivienda, entre otras razones.

Supongamos que se logra el objetivo y  se revoca a Peñalosa. La pregunta que hago es la siguiente: ¿Qué ganaría la ciudad con esto?  Acaso creen que con la salida del burgomaestre, ¿la ETB volverá a ser pública y  que el Metro se hará subterráneo y no elevado?

Puede que la propuesta de intervenir la Reserva Van Den Hammer y utilizar una parte de sus terrenos para la construcción de vivienda se eche para atrás. Al fin de cuentas, la decisión no es de Peñalosa, sino de la CAR, pero el resto de decisiones, dudo que se archiven.

También me pregunto si de llegarse a dar la revocatoria, ¿pierde o gana la ciudad? Estoy seguro de  que la capital del país pierde, porque de inmediato se desataría una nueva crisis política y administrativa en Bogotá, que en nada  conviene.

Lamentable resulta ver que en Bogotá se utilice la Ley de Participación Ciudadana para reivindicar discursos y causas personales de políticos que pescan en río revuelto, sin importarles la situación de incertidumbre en la que someten a la capital  del país.

A nadie le cabe la menor duda que lo que existe  detrás de la campaña de revocatoria del Alcalde Peñalosa, no es el “descontento ciudadano”, sino las intenciones políticas de la izquierda por reencaucharse y buscar la manera de hacerse una vez más al Distrito Capital, aprovechándose del disgusto ciudadano con el Alcalde, por las constantes equivocaciones que este comete cuando habla en público.

En todas las administraciones existen descontentos, insatisfacciones y disgusto ciudadano, y es a estos sectores a quienes les corresponde, sin dejarse manipular políticamente, buscar un acercamiento con los gobernantes, para encontrar soluciones de manera conjunta a través del diálogo. Es esta la verdadera razón de ser de Ley de Participación Ciudadana. No creo que esta se haya aprobado con la de idea de  descabezar alcaldes o gobernadores. Que lo contemple, no quiere decir que este sea su objetivo principal, sino el último recurso que se deba utilizar.

Justamente es por esto que comparto la idea del Consejo Nacional Electoral de estudiar las razones de ser de cada comité que promueve las más de 50 revocatorias en todo el país, una de esas la de Enrique Peñalosa. Es totalmente cierto, no se puede someter la estabilidad administrativa y política de las alcaldías y gobernaciones al gusto de los opositores de turno, que en el caso de Bogotá, ahora se creen con derecho de quitar y poner mandatarios locales a su antojo, cuando su trabajo no es este, sino el de ejercer control político a las administraciones locales desde los concejos y asambleas.

Podrán decir los bogotanos que Peñalosa tiene actitud antipática; que utiliza un discurso odioso y que se sienten ofendidos por la manera en cómo este se expresa en algunas ocasiones, al referirse sobre lo que no le parece. Ahí no hay manera de discutir, porque en este caso el alcalde poco se ayuda.

Lo que no pueden decir, es que no trabaja y no conoce los problemas de Bogotá, porque si de algo se precia el burgomaestre, es justamente de saber cuáles son los males que aquejan a la capital, otro asunto es que no sepa utilizar un discurso adecuado para vender las soluciones.

Si los bogotanos tienen una mala imagen del burgomaestre tampoco es culpa de  su equipo de comunicaciones como algunos analistas aseguran,  porque el alcalde siempre ha contado con profesionales en el área, el problema es que él no sabe hablarle a los ciudadanos de la Bogotá de hoy e ignora que actualmente cualquier palabra o frase mal utilizada, se difunde en  cuestión de segundos a través de las redes sociales. Por eso, cualquier esfuerzo que se hace en esta materia resulta inútil, porque el mismo Peñalosa se encarga de echar abajo esta labor con frases inadecuadas en los  actos públicos que realiza.

En pocas palabras, podrá el Alcalde Peñalosa no caerle bien a los sectores de izquierda en Bogotá, más no por esto se puede someter a Bogotá a una nueva crisis administrativa, con una revocatoria de mandato que lo único que busca es la reivindicación de una clase política de izquierda que demostró en la capital del país, que de gobernar sabe muy poco.

@sevillanojarami

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