Por: Antonio Casale

Que se vayan todos y ya

La desgracia no comenzó después de la obtención de la estrella 13 en Millos, esto arrancó cuando a comienzos de los 80 cayó el equipo en manos de Gonzalo Rodríguez Gacha.

Curiosamente durante esa época nadie se tomaba la molestia de criticar a los presidentes ni administradores del club, y dos títulos vinieron envueltos en el dinero del narcotráfico que dominaba (¿en pasado?) a la mayoría de los equipos del fútbol colombiano sin que nadie se atreviera a denunciarlo. Desde la muerte del capo, el verso siempre ha sido el mismo y con justa causa, pues los resultados deportivos nunca han vuelto a ser los mismos, cada vez que se toca fondo al unísono se exige “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, y estoy de acuerdo, pero pienso que esa no es la única solución.

Al son del mismo coro se fueron directivos como Jorge Franco, Pepe León, Feoli, Santos, Robles y demás. Con el mismo cántico se fueron técnicos de todos los colores y sabores, de la casa y de afuera, y en la misma tanqueta se fueron cientos de jugadores.

Con la primera parte de la consigna que es demoler, destruir, quitar, acabar, estoy de acuerdo, este proceso no aguanta más, hay que buscar nuevos aires, hoy lo deportivo no funciona y como consecuencia de ello lo económico tampoco, futuro desolador. Ahora bien, la segunda parte es la complicada y es donde no leo columnas, ni escucho comentarios, ni encuentro hinchas, nadie que proponga soluciones. ¿Cómo reconstruir a Millonarios? He ahí el problema, porque mientras sigamos sacando presidentes cada cuatro años, así como técnicos y jugadores cada seis meses, lo único que lograremos es repetir indefinidamente la historia.

Es por eso que los actuales administradores y dueños del equipo, quienes sólo se irán cuando así lo decidan, lo cual no les quita el hecho de ser los primeros responsables del presente de la institución, y gústenos o no, también del futuro, tienen la obligación de enderezar el rumbo abriendo la puerta a nuevos inversionistas y a que los hinchas del común puedan ser parte. Millos tiene que abrirse para que todos puedan participar bien sea a través de una sociedad anónima o de la llegada de inversionistas nuevos. Es hora de que la DNE se vaya. Ya hicieron lo suyo, limpiaron la procedencia de Gacha y ayudaron a solventar la deuda de la Ley 550, además dejan la guaca del lote en poder de Millos, pero ya está bien, el Gobierno no tiene nada que hacer en un bien que tarde o temprano tendrá que pertenecer al pueblo, es una oportunidad inmejorable para que el paquete mayoritario quede en buenas manos.

Por lo pronto, seguiré yendo al estadio porque amo a Millos desinteresadamente y continuaré desde mi lugar de periodista pensando en proponer soluciones para salir del hoyo sin agredir a nadie a sus espaldas.

 

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