Por: Felipe Zuleta Lleras

¿Qué tan Claro?

La semana pasada se lanzó la marca Claro para identificar conjuntamente a Telmex y a Comcel. Ambos conforman el operador de telecomunicaciones más grande del país.

Telmex es el mayor operador de televisión por cable en Colombia y Comcel es el dominante en la telefonía celular. Sumadas sus utilidades del año pasado superaron los 1.000 millones de dólares, las mayores después de Ecopetrol, empresa ésta que sí es patrimonio de los colombianos.

No he visto en los medios de comunicación al locuaz superintendente de Industria y Comercio pronunciándose acerca de si va a investigar o no lo que se quiere hacer pasar como un simple cambio de aviso. La nueva sombrilla de Claro podría tratarse de una integración no avisada a la autoridad de competencia, lo cual tiene gravísimas consecuencias.

La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) tiene evidencia suficiente del pésimo servicio al cliente que padecemos los usuarios de Comcel. Al respecto esa entidad no ha hecho nada distinto de imponer babosas obligaciones. Telmex no se distingue por su buen trato y tarifas razonables, sobre todo en internet en donde la calidad es deplorable. ¿Ahora que están juntos, ustedes se imaginan cómo será el trato que recibirán sus clientes?

A diferencia de la SIC, la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) sí ha intentado poner en cintura el poder del gigante mexicano. Comcel ha reaccionado recusando a funcionarios y amenazando con denuncias penales por supuestas inhabilidades y conflictos de intereses. ¿Acaso no ven la viga en el ojo propio? El señor Ricardo Santamaría, alto asesor de Comcel, es el hermano del director del Departamento Nacional de Planeación, quien tiene uno de los cinco votos decisorios en la CRC. Así, ¿quién le pone el cascabel al gato? ¿Será que el doctor Santamaría se declaró impedido para asistir a la CRC? ¿Desde cuándo? ¿Respecto de todos los asuntos, o sólo para lo atinente a Comcel o a Claro?

Lamentablemente la tolerancia de las autoridades con los operadores de telecomunicaciones se da también en otros niveles. La semana pasada se conoció un informe de la Contraloría de Bogotá en el que se revela que la mayoría de las antenas de celular no tienen los permisos al día.

Sin embargo, según el Ministerio de las TIC, a los operadores celulares se les exige un reporte sobre “la acreditación del cumplimiento de la obtención de los permisos, licencias y autorizaciones relacionadas con la instalación de infraestructura móvil”. Como es evidente, alguien estaría faltando a la verdad. Si los operadores le acreditan al Ministerio que todo está bien, ¿cómo es posible que la Contraloría de Bogotá advierta tantas irregularidades y nada pase?

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Notícula. Telefónica S. A. le informó al mercado de Valores de España en días pasados que, gracias a la plata que le metió el ingenuo Estado a la decaída Colombia Telecomunicaciones, la deuda consolidada de Telefónica se reducirá en aproximadamente 1.450 millones de euros. ¡Joder!

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