Por: Olga Lucía Barona

¡Qué vergüenza!

Definitivamente no hay derecho. Qué tal el espectáculo de quinta que protagonizaron el técnico Hernán Darío Bolillo Gómez y la junta directiva de Santa Fe.

Que sí me voy, que mejor me quedo, que ya me arrepentí. Un show digno de un circo con enanos y payasos.

Ya con su renuncia del domingo, en una rueda de prensa, y no ante los directivos —como debía ser—, el técnico Gómez había mostrado su falta de sentido de pertenencia con un equipo que le abrió las puertas y que confió en él para salir campeón después de tantísimos años.

Pero como El Bolillo es así, de arranques, pues sencillamente dijo que se iba, que no iba a pelear cada ocho días con la hinchada que —con justa causa— lo criticó y remató, diciendo, muy a su estilo, que “no les iba a joder más la vida”.

El presidente Armando Farfán, que estaba en España, salió por todos lados afirmando que estaba muy molesto porque Gómez había renunciado ante los medios y que como él lo había hecho así, pues que entonces él también le notificaba, por los medios, que le aceptaba su dimisión. Una falta de elegancia, la verdad.

Luego vino el rollo de Germán Basílico González, quien se negó a encargarse del equipo, porque seguramente desde la dirección deportiva del cuadro cardenal es más cómodo pasar los días que aguantar la presión de los partidos en el torneo rentado.

Entonces entró al baile Gabriel Jaime Barrabás Gómez y hasta algunos nombres de técnicos extranjeros para rescatar el barco que Hernán Darío había dejado a la deriva el domingo.

Pero ayer, el señor Farfán, el mismo que con valentía había mostrado su molestia por la irresponsabilidad de Bolillo, mostró su falta de pantalones al aceptarlo nuevamente en la dirección técnica. ¡Qué falta de seriedad, por Dios! Eso no es sino una muestra de sinvergüencería.

Un presidente de un equipo no puede permitir de ninguna manera que lo manoseen de esa forma.

Pero bueno, Bolillo se salió con la suya. Dice que los jugadores lo convencieron y qué él aceptó el reto. Ahora sólo esperamos que lo cumpla hasta el final, por respeto a una hinchada que se dejó ilusionar con su llegada al equipo.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Olga Lucía Barona