Por: Uriel Ortiz Soto

¿A qué viene el presidente Chávez?

Considero que la respuesta es obvia, la agenda binacional de tan cuestionada visita que finalmente se cumplirá el próximo sábado,- si es que no ocurre otra cosa- , entre ambos gobiernos, lamentablemente empezó a agotarse con un sabor agridulce y de desconfianza desde el pasado viernes, cuando el presidente visitante, nos dejó con los crespos hechos y con toda la logística preparada para su recibimiento en la ciudad Heroica. Lo de las fallas de su avión presidencial ha podido solucionarse de varias maneras. Esta disculpa no la ha podido asimilar la opinión pública.

Para ser sinceros, las cosas con el presidente Hugo Chávez, no van a ser nada fáciles. La razón es muy sencilla: hay que aceptar que ambos tienen plena predisposición para que las relaciones Colombo Venezolanas, entren en una etapa de franca dinamización, pero, lamentablemente son dos gobiernos con personalidades muy diferentes y posiciones antagónicas. Por más que el doctor Juan Manuel Santos, haga gala de caballerosidad y cordura, llegará el momento en que salten sobre el tapete exigencias recónditas que están guardadas en el alma revolucionaria y displicente de Chávez, al querer someter a su capricho nuestra vocación democrática para echarla por los despeñaderos de su aventurada Revolución Bolivariana.

Hay serios escollos difíciles de digerir para las partes que a la larga se van a convertir en consultas diplomáticas que van y vienen, como está ocurriendo con el pago de la deuda que tiene pendiente con cientos de exportadores Colombianos, que de tanto esperar el pago ya les han salido tantas canas, que están a punto de tirar la toalla.

Sabemos también que la extradición del narcotraficante Walid Makled, se ha convertido en una papa caliente. La Corte Suprema de Justicia, autorizó su extradición, quedando a discreción del Gobierno de Colombia, enviarlo a los Estados Unidos o a Venezuela, puesto que Hugo Chávez, también lo quiere para cobrarle el exceso de verdades tan graves que sabe de su gobierno. Total, que por donde se le mire dicha extradición levantará pullas y desavenencias diplomáticas. No olvidar que el TLC y la prórroga de la ley Atpdea, con los Estados Unidos, se pueden ir nuevamente al congelador si no se toma una decisión inteligente y adecuada.

Si continuamos revisando lo que será la agenda Santos - Chávez, nos encontramos nada menos que con el comercio binacional, que desde los inicios de su mandato en el año de 1.999, empezó a obstaculizarlo colocando todo tipo de cortapisas e inventándose cláusulas de salvaguardias inocuas, para impedir su normal desarrollo, actividad que desde los inicios de nuestra gesta libertadora ha venido desarrollándose progresivamente sin necesidad de intervención presidencial.

Todos sabemos que Chávez retiró unilateralmente a Venezuela de la Comunidad Andina, CAN, y que a partir del próximo 22 de Abril, cesa toda su responsabilidad comercial con el bloque subregional. Sin embargo, ha propuesto negociar con Colombia un TLC, con períodos de cinco años de duración, prorrogables de común acuerdo de las partes, pero, excluyendo las zonas francas.   Al analizar las bases de este posible acuerdo, Colombia entraría en total desventaja puesto que varios rubros del universo arancelario quedarían a merced de los caprichos del Gobierno Chavista. Consultados exportadores, industriales y comerciantes, sobre el particular, casi que unánimemente han manifestado su malestar sobre las dificultades que se presentarían a partir del 22 de abril, cuando el comercio Andino quede frente a Venezuela como si fuese un tercer País. Es decir pagando un arancel común.

Es conveniente aclarar que la posición unilateral del presidente Chávez sobre el comercio binacional, no corresponde a la voluntad soberana de las dos Naciones. Debe entenderse que somos dos Países hermanos, nacidos en la misma cuna de la libertad Bolivariana y que en la conciencia de sus propios seguidores que día a día se está menguando, se observa el malestar y el dolor de Patria de ver a sus dos vecinos hermanos, separados por el capricho de una revolución, que ni el mismo promotor sabe hacia, donde conduce.

No es la primera vez que manifestamos a través de esta columna, nuestra indisposición sobre las Relaciones Colombo Venezolanas con el gobierno Chavista, que si bien son necesarias e indispensables, su ideario choca contra nuestros principios ideológicos y vocación democrática. Ya empezó a abrirse un nuevo capítulo, pero, gracias a la prudencia y caballerosidad de nuestro presidente, se escribirá con mayor claridad, autoridad y posicionamiento.

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