Por: Iván Mejía Álvarez

¿A quién creerle?

El nuevo médico de la selección colombiana, Héctor Fabio Cruz, dijo tajantemente esta semana que no utilizará las cámaras hipóxicas compradas a petición de Jorge Luis Pinto cuando se inició el proceso de Sudáfrica.

Afirmó el galeno vallecaucano, con amplia experiencia como quiera que fue el médico de las selecciones nacionales durante los mandatos de Maturana, García y Rueda, que estos implementos no servían  en períodos cortos y que eran inocuos.

Dijo también que la selección no se debió concentrar en Rionegro y que su experiencia  le indicaba que tampoco Medellín era el sitio adecuado sino una ciudad más baja aun como Cali, para luego subir a Bogotá.

Las afirmaciones  de Cruz resultan totalmente contrarias a lo que expusieron Jorge Luis Pinto y el médico Germán Alberto Ochoa durante el período del santandereano como técnico nacional. Ellos hicieron comprar las cámaras hipóxicas y defendieron contra viento y marea su utilidad y ellos fueron quienes escogieron a Rionegro como sitio intermedio antes de llegar a la capital del país.

Son dos posiciones totalmente contrarias, abiertamente enfrentadas, son dos puntos de vista antagónicos y esa es la máxima preocupación, ahí está el detalle.

Ni modo de darle la razón a una de las partes, pues la ignorancia en estas materias impiden al periodista tomar partido, lo que preocupa y lo que llama la atención es que dos grandes galenos, porque ambos lo son, reconocidos nacional e internacionalmente, discrepen tan abiertamente en temas cruciales y a nadie le preocupe.

La Federación debería tener estudios serios sobre el factor altura en Bogotá o sobre el calor y la humedad en Barranquilla. En el informe periódico  de trabajo que se supone debe haber entregado el anterior cuerpo técnico en la rescisión de su contrato, debería constatar cómo se hicieron los diagnósticos, sobre qué bases científicas, para elegir a Rionegro y la motivación para la compra de las cámaras. Estos temas no pueden estar supeditados a la visión particular de un médico, llámese como se llame, sino que deben ser sustentados en conocimientos científicos. Esto no es de gustos, esto es de conocimientos y experiencias tecnológicas. Si la razón la tenían Pinto y Ochoa, el actual cuerpo técnico está equivocado y va por mal camino. Si es al revés, que Lara y Cruz están en lo cierto, se perdieron dos años y medio aplicando medidas equivocadas sobre temas tan importantes.

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