Por: Héctor Abad Faciolince

¿Quién es el piloto?

Los dos accidentes mortales, a una distancia de menos de cinco meses, del mismo modelo de avión (el Boeing 737 Max8), la aeronave más vendida del mundo en los últimos años, han revivido una difícil discusión sobre quién maneja y quién debe manejar los aviones más modernos: ¿el computador o el piloto? Los minutos dramáticos en que ambos aviones, poco después del despegue, siguen un patrón común de ascensos bruscos y caídas en picada, indican una lucha tremenda entre el hombre y un sistema de protección automático.

Tanto el piloto de Lion Air, al salir de Yakarta, como el capitán del Ethiopian Airlines, al despegar de Addis Abeba, intentan corregir lo que parece ser una lectura errónea de un sistema que obliga a bajar la nariz del avión cuando detecta que la trayectoria de ascenso es excesivamente rápida y vertical, y podría llevar al avión a un punto muerto (hasta hacerlo entrar en pérdida o en barrena). Entre el sistema automático que baja la nariz y los pilotos que la intentan subir, el avión entra en una especie de montaña rusa hasta que la máquina se impone y el avión se estrella contra el suelo. Uno puede imaginarse lo que habrán sido esos siete o esos tres minutos de agonía tanto para los pilotos incapaces de controlar el avión, como para los cientos de pasajeros expuestos a los más evidentes vacíos de la muerte.

Con el cambio constante hacia un mundo en el que las máquinas (la inteligencia artificial, los sistemas de software), y no los seres humanos, toman las decisiones, estamos quizá en el momento histórico más traumático y más interesante: el período de transición entre los actos voluntarios y los actos definidos por programas computarizados. Esta programación, por supuesto, tiene un origen humano, pero en las máquinas que aprenden por sí solas, llega un momento en que las decisiones (en especial las más “creativas”, las más inesperadas y fantásticas) las toman los mismos aparatos.

Volviendo a los aviones de última generación, parece ser que la Boeing cometió por lo menos una imprudencia. Para ganarle a AirBus la competencia por el avión comercial que más se vende en el mundo, hizo saber que sus nuevos 737 (los Max 8 y 9), a pesar del aumento en la potencia de los motores, y pese a ser más livianos y a tener nuevos sistemas informáticos, se podían pilotear del mismo modo que los 737 tradicionales. De este modo las compañías que los compraran (en particular las del tercer mundo, como es el caso) no tenían que gastar dinero para adiestrar a sus pilotos durante largas y costosas horas en simuladores de vuelo. Pero esto no era cierto; al parecer el software que falló en ambos accidentes fue un sistema de emergencia nuevo (el MCAS), que impide toda maniobra de ascenso brusco. Si los pilotos no están adiestrados para saber cuándo y cómo entra en acción este sistema, y cómo desactivarlo, podría darse el caso de luchar con él, entrar en pánico y perder el control de la aeronave, que al parecer fue lo que ocurrió en los dos accidentes, si se confirman los datos revelados hasta ahora.

La tecnología del piloto automático ha hecho muchísimo más seguros los vuelos, y la tasa de accidentalidad ha bajado considerablemente en los últimos decenios. Pero alguien hizo mal la tarea cuando se estrenaron (hace pocos meses) estos nuevos modelos del tradicional 737, y pensó que se podía ahorrar el entrenamiento. Casi 350 muertos y una pérdida para la Boeing de miles de millones de dólares ha sido hasta ahora el costo de tomar este atajo.

Cuando se le cede el mando a la inteligencia artificial los programadores tienen una responsabilidad ética tremenda. Piénsese, por ejemplo, en el dilema moral que representa para un automóvil sin chofer que encuentra un obstáculo humano (tres personas) en la carretera y sabe que ya no tiene tiempo de frenar. ¿A quién privilegia, al único pasajero del carro o a los peatones? La decisión abstracta del programador es muy fácil, pero se hace difícil si pensamos que el pasajero es nuestro único hijo.

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2019-03-17T00:00:44-05:00

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2019-03-17T00:15:01-05:00

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