Por: César Rodríguez Garavito

¿Quién es responsable de la crisis climática?

¿Quién arruinó el clima del planeta? ¿Quiénes tienen la culpa de las inundaciones, los incendios, los millones de muertos por contaminación del aire y los tantos otros desplazados por desastres climáticos? ¿Quién responde por las catástrofes sin precedentes que probablemente verán quienes tienen menos de 60 años y casi seguro vivirán los menores de 30?

No es fácil responder a estas preguntas, por dos razones. De un lado, es cierto que todos los humanos modernos hemos contribuido a emitir carbono, con actos tan sencillos como prender la luz, comer carne o andar en carro. De otro lado, las empresas y gobiernos que más se han beneficiado de los combustibles fósiles han montado sistemas legales, lobbies políticos, seudociencia y aparatos de publicidad que convirtieron esa verdad en una falsedad: que todos somos igualmente responsables. O lo que es lo mismo: que nadie es responsable.

El argumento es conocido, porque lo han usado sectores como la industria del tabaco. Es como decir que las enfermedades o las muertes producidas por el cigarrillo son responsabilidad individual de fumadores anónimos, como si las compañías tabacaleras no hubieran promovido el consumo, amañado la ciencia y bloqueado los esfuerzos de regulación aun después de tener evidencia científica de los efectos nocivos del cigarrillo sobre la salud.

El argumento tampoco funciona para la crisis climática. En realidad, la responsabilidad y los beneficios del petróleo, el gas, el carbón y otras fuentes de carbono son bastante desiguales. Han consumido mucho más los países ricos y los sectores ricos en todos los países. La responsabilidad es aún más clara en el caso de empresas que se dedican a eso: a extraer y vender combustibles fósiles.

Como lo están documentando The Guardian y un grupo de científicos, apenas 20 empresas han producido el 35 % del carbono y el metano que se ha quemado mediante actividades humanas desde 1965, el año en que la misma industria advirtió sobre el riesgo del cambio climático. No solo son compañías privadas (Chevron, Exxon, BP, Shell, etc.), sino también las petroleras estatales de países como Arabia Saudita, Rusia, Venezuela, China y México. Son los mismos sectores que han invertido fortunas en lobby y desinformación para bloquear las regulaciones que habrían evitado la crisis cuando aún estábamos a tiempo. Y los que hoy siguen abriendo pozos y minas a pesar del consenso científico sobre la necesidad de transitar rápidamente hacia energías limpias y dejar bajo el suelo la mayor parte de las reservas conocidas de combustibles fósiles.

Por eso, alcaldes de lugares como San Francisco y Nueva York han demandado a algunas compañías, para exigirles ayudar a financiar las murallas sin las cuales las ciudades terminarán bajo las aguas. Por eso, algunos grupos de accionistas están demandando a las empresas de combustibles fósiles que les prometen utilidades de yacimientos futuros que serán inviables económica o políticamente, cuando vengan los escenarios más catastróficos que esas actividades causarían.

Por supuesto, no son las únicas culpables, ni discutir su responsabilidad es la única solución al calentamiento global. Pero es uno de los pasos necesarios.

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2019-10-11T00:00:11-05:00

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