Por: Óscar Sevillano

¿Quiere el Estado colombiano la paz, sí o no?

Cuando se iniciaron los diálogos con las Farc con miras a firmar un acuerdo de paz, fui uno de los más incrédulos y de quienes manisfestaba su desacuerdo con entablar conversaciones con un grupo armado ilegal que hasta ese momento solo había causado males a nuestro país.

Hoy puedo decir con toda seguridad que me quivoqué, porque he podido comprobar no solo la voluntad de paz del grupo guerrillero, sino además, la necesidad de que cayeran los indices de violencia en los territorios donde hacían presencia las Farc,  lo que ha  permitido repensar la manera en como se debe abordar el manejo de orden público en Colombia y que ha cambiado la agenda mediática que durante épocas enteras,  giró alrededor de hechos en los que esta guerrilla fue protagonista de primer orden.

Lastimosamente no puedo decir lo mismo del Estado colombiano, quien muy al contrario de lo que hasta el momento ha demostrado la contraparte (las Farc), se ha dedicado a ponerle obstáculos a la implementación de los Acuerdos de Paz. El último de estos: el reciente fallo de la Corte Constitucional donde permite a los congresistas, en este caso de la oposición, y de quienes en la misma Unidad Nacional  han mostrado posiciones tibias, manosear los proyectos de Actos legislativo y de ley que sean presentados por el Gobierno Nacional para su aprobación o desaprobación.

La actitud no solo de algunos magistrados de las altas cortes, sino además del Fiscal General de la Nación y uno que otro alto funcionario del Gobierno Nacional, da entender que quienes se han venido preparando para la paz en Colombia, son las Farc y no el Estado. De otra manera no se entiende como en un proceso de transición a la paz, se niegan o se les pone obstáculos a los procesos que buscan este fin.

Por supuesto que es preocupante el reciente fallo de la Corte Constitucional, porque es muy claro que no todos los congresistas de la Unidad Nacional están convencidos del Acuerdo de Paz, lo mismo que algunos  personajes de la Alianza Verde y del Polo Democrático que aunque dicen apoyar la paz, les  molesta la idea de tener a las Farc como colegas suyos en el Congreso de la República ocupando una curul, y les parece terrible la idea de aliarse con ellos en un solo grupo, con el ánimo de conformar una alianza que les permita actuar como bloque de izquierda durante el período legislativo de 2018 -2022.

Son precisamente estos congresistas quienes han de aprovechar la oportunidad que les ha dado la Corte Constitucional,  para sacar las uñas y mostrar su verdadero pensamiento con respecto a la paz, presentando propuestas en los artículos de los proyectos que se presenten a consideración del legislativo para, en compañía de sus colegas del Centro Democrático descuadernarlos y arreglarlos a su antojo. Es por esto que me gusta la idea de la Comisión de Paz, de proponer al inicio de los debates votar en bloque.

La actuación del Centro Democrático no me preocupa en lo absoluto, porque su papel se limita única y exclusivamente a llevar la contraria y oponerse porque sí, siguiéndole la corriente a  su jefe el senador y expresidente Uribe, personaje a quien  se le  ha podido demostrar, que le hubiese gustado llevarse el trofeo de la firma de la paz en su hoja de vida, y hoy  en una clara actitud de mezquindad y vanidad personal, pretende alargar las cosas para en una posible presidencia de su partido, hacer lo mismo que hoy se está haciendo, para que  Colombia le esté eternamente agradecida.  Que pesar que Iván Duque, una persona a quien conozco desde mucho tiempo atrás se preste a ese juego.

No sé si el Estado Colombiano se acostumbró tanto a la guerra, que hoy le cuesta salir de ella, pero lo que sí puedo decir con toda seguridad, es que no es coherente que sean quienes vienen de la ilegalidad,  quienes demuestren voluntad para que nuestro país, no continué en la vía de convertirse en una industria de muertos.

Cambiando de tema, sorprende que dentro de las propuestas de la Comisión de Paz para superar la crisis tras el reciente fallo de la Corte Constitucional, no se encuentre el invitar a la sociedad civil a rodear la implementación de los Acuerdos de Paz.

@sevillanojarami

 

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