Por: Columnista invitado

¿Quiere que Catalunya sea un Estado independiente en forma de República?

Por: Juan José Lizcano Palacio, especial para El Espectador

Usualmente, Catalunya es noticia por referencias a su arquitectura, a sus paisajes naturales, a su considerable porcentaje del PIB respecto al resto de España y, por supuesto, al buen fútbol que durante la última década el Barça nos ha brindado.

Sin embargo, estos últimos meses las noticias se han centrado en dos cosas. La primera, está relacionada con el ataque terrorista del cual fue víctima Barcelona, y la segunda, hace referencia al deseo independentista de la región.

De la primera, solo deseo destacar la resiliencia mostrada por los catalanes tras el despreciable ataque. El manejo ejemplar de una situación tan compleja, dio muestras de la efectividad de sus entidades de seguridad y gobierno, y dejó un aroma de esperanza y fuerza en la ciudad, evidenciado principalmente en los actos de solidaridad de los ciudadanos con todas las victimas y su salida a las calles bajo la consigna de que no tienen miedo.

De la segunda, quisiera decir un poco más. No pretendo tomar posición de SÍ o NO a la independencia, no todo se trata de elegir entre dos bandos; pero sí pretendo señalar la importancia de este momento histórico y la relevancia del dilema democrático que plantea.

En un lugar del Mediterráneo

Las razones para que una parte de los ciudadanos de Catalunya quieran su independencia son históricas, siempre han estado ahí y siempre lo estarán. De hecho, como es bien sabido, tienen su propia lengua, valientemente protegida, sobre todo durante la prohibición llevada a cabo en la dictadura franquista. Ahora bien, a pesar de todas las razones, hasta hace unos pocos años éstas parecían no tener un efecto tangible en el día a día catalán.

En el 2006 todo empezaría a cambiar cuando militantes líderes del Partido Popular (P.P) presentaron un recurso en contra del Estatut (máxima norma institucional de Catalunya) acordado entre el presidente de gobierno de España, Jose Luis Rodriguez Zapatero (PSOE), y líderes de la Generalitat catalana y aprobado democráticamente en el Parlament y por los diputados del Congreso.

Cuatro años más tarde el Tribunal Constitucional recortó el Estatut, lo consideró carente "de eficacia jurídica interpretativa" el concepto de "Cataluña como nación" y definió una reducción de las competencias de Catalunya.

En el 2012 las autoridades catalanas, lideradas por Artur Mas, recibieron una nueva negativa del gobierno español, ahora presidido por Mariano Rajoy (P.P). Esta vez el ‘No’ va dirigido al Pacto Fiscal que se había propuesto. Tras esta negativa, Mas convoca elecciones con el objetivo de iniciar un proceso de autodeterminación. En diciembre del mismo año, el Parlament aprobó la Declaración de Soberanía y el Derecho a decidir del Pueblo de Cataluña.

Un nuevo ‘No’

La Cámara Baja respondió negativamente a la solicitud del Parlament de que se ceda a la Generalitat las competencias para convocar referendos. Esta vez, el Parlament no se frenó y convocó a un referéndum soberanista para el 9 de noviembre de 2014 (9N). Este es suspendido en un tiempo récord por el Tribunal Constitucional tras la solicitud del gobierno de Rajoy por “…atentar contra los derechos de todos los españoles…”.

En su lugar, el gobierno de Catalunya celebró un “proceso participativo” alternativo que posteriormente también es impugnado por Rajoy y en el cual el apoyo a la independencia alcanzó un 80.76% de los votantes.

¡Prou!

Todo tiene su límite, y los catalanes llegaron a uno en el que quieren más que un pacto fiscal y un trato justo. Ahora van de forma muy decidida por la independencia, y así se llega al año 2016 y principios del 2017 en el que los actuales gobernantes de Catalunya fueron elegidos democráticamente con el compromiso de llevar a cabo un referéndum independentista. Este está planeado y organizado para el 1 de octubre de 2017 (1 O).

De realizarse este referéndum, su resultado dará a las autoridades catalanas la orden para iniciar su proceso de independencia o de suspenderlo, correspondiente al compromiso por el cual fueron elegidos. Por supuesto, esto no será fácil. Incluso, ahora mismo este referéndum no es legalmente vinculable dentro de la legislación española, y el actual gobierno español no pretende que esto cambie. Es evidente que hay chispas entre estos dos, entonces ¿No sería más fácil que el gobierno español permitiera a los catalanes al menos votar? Bueno, el gobierno español da muchas razones para esto, pero hay dos que curiosamente Rajoy menciona poco. Por un lado, la relevancia de Catalunya en la economía española. Un resultado de SI podría llevar a que en el futuro España no contara con la comunidad autónoma que más aporta al PIB, un valioso 20%. Esto sería un duro golpe para un gobierno que dice luchar contra los rezagos de la crisis. Y por otro lado, no se puede obviar que nadie quiere ser el presidente de un país en el que sus ciudadanos quieren irse y lo logran. Ya bastante debilitada está la soberanía del gobierno como se demostró en las últimas elecciones y dificulta para formar gobierno, como para mostrarse aún más débil e incapaz al perder territorio.

1 O

Valdría la pena analizar lo que sucede porque muchos factores son ajenos a los que como colombianos estamos acostumbrados. Para mencionar algunas:

1. No se trata de una lucha polarizada entre izquierda y derecha; de hecho, aunque en Catalunya conviven mucho partidos de todo tipo, el proceso independentista ha puesto a muchos de estos de acuerdo (guardando proporciones, imaginen a Cambio Radical unido con la Unión patriótica).

2. Es un proceso que ha acogido a personas de todas las generaciones, desde los abuelos que eran los niños durante la Guerra Civil Española, como sus hijos y nietos.

3. Los dirigentes catalanes están cumpliendo con las propuestas por las cuales fueron elegidos de forma democrática. Todo esto genera un constante planteamiento de preguntas: ¿Qué debería ser legal y qué no? ¿Existe un límite a mis derechos? ¿Hasta dónde van mis deberes? ¿Qué es la democracia? ¿Quiere que Catalunya sea un Estado independiente en forma de República?

No pienso mucho si quiero que gane el SÍ o el NO. De hecho, aunque el gobierno español esté preocupado, nada garantiza que gane el SÍ. Pero sí pienso que los catalanes merecen la oportunidad de decidir. Es su derecho y un gobierno que se dice democrático debería buscar la manera de garantizarlo; no ha sido así y en estos momentos algunas oficinas de la Generalitat se encuentran intervenidas de forma ilegal por la policía de España, las cuentas de Catalunya congeladas y Rajoy se muestra cada vez más franco que justo. ¿Y los catalanes? Los catalanes al carrer una vez más dejando claro que no tienen miedo y que la protesta pacífica es su mejor arma y la mejor forma de presionar. ¿Y el 1 O Pues Aquest 1 d'octubre Tots a votar!

 

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