Por: Ramiro Bejarano Guzmán
Notas de buhardilla

Rajados

Hace un mes propuse un test básico a los candidatos, para lo cual elaboré un cuestionario encaminado a establecer sus ingresos y egresos, sus bienes y los de su entorno familiar, negocios y aspectos de naturaleza económica, en el entendido de que quien aspire al más importante empleo de la Nación está obligado a informarles a los ciudadanos esos detalles.

La pregunta que todos los candidatos expresaron estar dispuestos a contestar pero no lo hicieron, salvo Juan Carlos Pinzón, fue la de si estaban dispuestos a revelar ya –y destaco esto– sus declaraciones de renta. Nuestros precandidatos presidenciales le temen a exhibir sus declaraciones de renta, pues prometieron dejarlas conocer y no lo han hecho. Cierto es que no mostrar la declaración de renta por quien está reclamando el voto de sus conciudadanos no necesariamente lo hace deshonesto, pero en tiempos en los que se reclama máxima transparencia sí es imprescindible exhibirla. Permitir el acceso ciudadano a la declaración de sus bienes desnuda el recorrido y hasta las inclinaciones de un hombre público, datos que no tienen que ver con su vida íntima sino con el derecho colectivo de saber por quién se puede o no votar.

Están en deuda los precandidatos y ojalá que en lo que resta de campaña revelen sus declaraciones de renta y aclaren si tienen o no cuentas o bienes en el extranjero o aquí, bien directamente o a través de familiares y amigos, o si visitan con frecuencia lujosas casas de recreo que su otrora modesta parentela adquirió mientras el candidato fue servidor público, por ejemplo en Cartagena, como ocurre con un aspirante de la ultraderecha.

Pero el candidato que peló el cobre con este test básico fue Iván Duque, soberbio vocero del Centro Democrático a la Presidencia. En el programa Hora 20 le plantearon varias de las inquietudes del cuestionario que propuse, de las que resultó que uno de sus hermanos es funcionario por concurso del servicio diplomático del gobierno que tanto cuestiona; empero, requerido para que contestara si presentaría su declaración de renta, en vez de responder preguntó si este columnista ya había divulgado la suya, porque en su reducido universo él solo está dispuesto a mostrarla cuando quien se la pide también la exhiba. Obviamente la aguda Diana Calderón le ripostó haciéndole ver lo obvio: que quien formulaba la pregunta era un columnista y no un candidato presidencial. Pero Duque insistió en que si bien no tiene problemas conmigo también yo debía presentar mi declaración de renta porque fui servidor público —hace más de 20 años— y tengo figuración pública. El pez por su boca muere.

El día en el que incurra en el disparate de lanzarme a algo estaré dispuesto a revelar hasta mi grupo sanguíneo. Si esa es la postura de Duque siendo apenas precandidato, fácil resulta prever lo que sería si llega a presidente. Al igual que su jefe tampoco reveló sus bienes, pero sí su disgusto con quien se atreva a esculcarlo en público. Su proverbial arrogancia solo le permite tolerar los aplausos y alabanzas que otros le prodigan.

Duque va tener que aceptar que tiene que soportar el escrutinio público, en vez de atacar subliminalmente a quien lo critique. Con menos empezó Uribe y su gobierno tuvo que liquidar el DAS. Si el “terrible” Iván tiene interés en mis bienes, en los archivos del Centro Democrático deben de tener aún la información que recaudaron ilícitamente en el régimen de la seguridad democrática, cuando como abogado me enfrenté judicialmente con el entonces presidente que también se ofusca cuando le hablan de sus declaraciones de renta y las de sus hijos. Por esos hechos hay varios condenados.

A juzgar por la retadora actitud de Duque asumo que sigue molesto con este columnista por divulgar en Twitter que Jorge Luis Henao Arango, condenado por narcotráfico y abuso sexual violento de menores, es uno de sus flamantes apoyos de campaña en Buga (Ver http://bit.ly/2Att9yq). Muy bueno Don Iván para formular preguntas necias a un columnista y bastante ligero con quienes lo respaldan. Ojalá entienda que sus responsabilidades públicas están por encima de esas mezquindades Esto apenas está empezando.

Adenda. Lamentablemente lo están logrando. La JEP está hecha trizas.

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