Por: Iván Mejía Álvarez

Ramos y Millos

El partido entre Once Caldas y Millonarios, que clasificó por la vía del tiro desde los doce pasos al elenco bogotano, ha sido de lo mejor que se haya visto por estos lados en los últimos meses. Juego directo en el elenco manizalita, atrevido y de buen pie en el equipo que dirige Páez y, por encima de todo, una actuación descollante, monumental, de los porteros 'Neco' Martínez y Nelson Ramos, convertidos a la postre en grandes figuras de sus equipos.

El volumen ofensivo del equipo blanco fue gigantesco, generó mucho juego y buenas opciones de remate con Wason Rentería, Dayro y Carbonero, y si no llegaron más goles fue por el prodigioso trabajo del cuidapalos azul. También Millos estuvo cerca del gol y en todas las circunstancias ‘Neco’ respondió con virtuosismo .

En el otro partido de la jornada dominical también fue muy bueno el rendimiento de los porteros, pues Saldarriaga en el arco naranja y Novoa en la puerta aseguradora, cumplieron; más allá de la pelota que se le fue a Saldarriaga, un disparo violento que se movió mucho en el aire desconcertando al portero.

De los  cuatro goleros, tan sólo Martínez en algunas oportunidades ha sido convocado a la selección. El arco colombiano lo cubre Ospina y su segundo lo han alternado ‘Neco’ y Breiner Castillo. Todos jóvenes, una nueva camada de porteros tras aquella que el fenecido Carlos Portela labró en las inferiores del Cali cuando moldeó a Calero, Córdoba y Mondragón. Buena señal, los reemplazos vienen en camino para relevar a los grandes que llegaron a su final. El problema no es de viejos o jóvenes, el tema es de ser bueno y con credibilidad en todos los órdenes.

Finalmente, la alegría del hincha azul no tiene limites. Saben bien que terminó la horrible noche de la “dupla maldita” y sus prepagos mediáticos que engañaron y le mintieron a la afición haciéndole ver como bueno lo que en realidad era una porquería, una apestosa porquería.

Este Millos de hoy tiene “aire en la camiseta”, se siente, se huele, se ve. El entorno positivo lleva al equipo en andas, todos quieren su éxito y los jugadores y cuerpo técnico lo notan cuando salen a la calle y a la cancha. Ellos no tienen que cargar con  los torcidos y destorcidos que se cocinaban en las oficinas. Ellos sólo intentan jugar al fútbol, unas veces lo hacen bien, otras menos, pero les pagan al día, no les meten mentiras, no les giran cheques chimbos, no les cobran comisiones por venir y por actuar .

Y mientras tengan a Ramos atajándolo todo, cualquier cosa puede pasar.

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