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hace 45 mins
Por: Iván Mejía Álvarez

Ranieri y James

Claudio Ranieri es un técnico italiano a la “italiana”. Le encantan los equipos duros, rocosos, con poco juego de elaboración, sin estrellas y con mucha táctica donde todos tengan finalmente que decir que la estrella es él, el técnico que concibe las maniobras defensivas.

Lamentablemente, Ranieri es el técnico del Mónaco, donde juegan Falcao y James, y por eso el elenco monegasco es un equipo parecido a su técnico, gris y opaco, sin brillo y que da permanentemente la impresión que subutiliza los millones de euros que gastó su patrón ruso para armar un colectivo agradable a la óptica.

Ranieri ha dicho que James Rodríguez tiene un problema de mentalidad y que mientras el joven colombiano no entienda que tiene funciones defensivas que cumplir seguirá siendo suplente en su equipo. Suena duro, pero ese opaco y gris técnico italiano tiene razón. James debe empezar a evolucionar y pensar que en el proceso de aprendizaje tiene que entender las misiones defensivas que le corresponden y que ha venido abandonando tanto en el Mónaco como en la selección.

James es un diamante en bruto. Jugador exquisito, inteligente, dúctil, con gol, pegada, sensibilidad, intuición y muy buena capacidad de elección de la jugada, lo que hace realmente grandes a los buenos jugadores. Por algo pagaron 45 millones de euros por él y era codiciado por grandes clubes. Pero a James, como a Cuadrado, es menester darles un toquecito de atención, pues en el fútbol existen obligaciones que nadie puede olvidar.

Los trabajos defensivos empiezan con los jugadores de arriba. Miren al Dortmund, Bayern Múnich, Barcelona, Juventus, todos los grandes equipos saben que la presión superior es la primera estación del juego de posición que significa recuperar la pelota lo más adelante posible para que el viaje ofensivo sea menos largo y más sorpresivo.

En el fútbol moderno todos tienen la obligación de cumplir alguna tarea en la misión de recuperar el uso del esférico. Unos presionan más que otros que sólo hacen” sombrita”, pero todos están involucrados en la obligación de luchar por quitarle la pelota al rival. El cuento ese de “yo soy delantero o volante creativo y no tengo que marcar” no existe en el fútbol moderno. Y el jugador que no lo entienda está perdido.

Ranieri tiene razón y la mejor forma de que James lo entienda es que mire en el video a dos superestrellas como Ribery y Robben bajando para ayudar a recuperar la pelota en el Bayern. En el fútbol nadie pude estar ocioso a la hora de trabajar.

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