Por: J. William Pearl

Rapidez

Primero quiero, pedir disculpas a los lectores. En la columna anterior afirmé que Darwin nació en octubre, cuando en realidad nació en febrero, la culpa del error es totalmente mía.

No pretendí, al tratar un tema tan álgido, ofender a nadie, ni mucho menos presentarme como aquel que piensa conocer de todos los temas. A los científicos les pido disculpas, y a aquellos que son aficionados al conocimiento, también mis disculpas.

A raíz de los comentarios publicados por muchos de ustedes sobre la columna pasada, sentí, por un lado, una gran culpa y, por otro, una inmensa responsabilidad con los lectores. Culpa por cuanto erré sin intención alguna de perjudicar a los lectores y mucho menos a la comunidad científica. En cuanto a la responsabilidad, está en no cerciorarme correctamente de cuanto escribía. Todo esto me trajo una excelente lección de humildad, pues me di cuenta que un columnista no puede ser experto en todos los temas, que muchas personas se pasan toda una vida estudiando hasta conocer un tema a fondo y dominarlo muy bien. En definitiva, no se puede opinar de todos los temas que uno cree conocer. Y mucho menos, no se puede pretender conocerlos todos.

Entiendo que Internet facilita mucho el que las personas opinen, eso es lo natural, la gran mayoría de personas están conectadas buena parte del día. Hace unos días, por ejemplo, en CNN estaban tratando precisamente el tema de si ahora los periodistas tenían que ser expertos en todos los temas, por cuanto la gente protesta en línea, al instante. Pensando en eso, se puede decir que los expertos existen de toda la vida, la diferencia está en la rapidez con que ahora se puede comunicar todo al momento, y así mismo, contestar todo al momento. Antes era necesario escribir una carta, mandarla por correo, y esperar a que el destinatario la recibiera. Luego, el fax agilizó las cosas, pero no las volvió inmediatas.

Evidentemente ahora el mundo es otro, la gente opina, y el error se paga de manera radical. En CNN no se llegó a una conclusión definitiva, el debate quedó abierto. Pero la sensación es que hoy en día mucha gente puede opinar por diferentes medios y cada vez más las personas se involucran en los temas.

Hace unos días, para no ir más lejos, surgió un escandalo por una columna de opinión que publicó una revista. Así, la gente protestó muy airada y la noticia trascendió. Eso anteriormente no pasaba, eran otras épocas. ¿Que es preferible? Que las personas puedan opinar, definitivamente. Ese es mi punto de vista. Esto, como la misma democracia, esta evolucionando y ya nadie la puede parar.

Quienes opinan, peregrinaron de ser sujetos pasivos a activos. Cuando una persona puede leer una noticia en cualquier lugar del mundo y opinar, vale la pena seguir opinando. Eso ayuda a querer hacerlo con mayor responsabilidad.  

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de J. William Pearl

Desafíos

Claudia

Plan

Ortega

Roles