Por: D. Buenavida

Rausch Pâtissier

Otra oferta de buena comida de los hermanos Rausch para deleitarse con los más variados productos de la culinaria ligera. Las porciones son grandes y generosas y con un solo plato se come suficiente. El ambiente es relajado y tranquilo, sin pretensiones de elegancia, y el personal atiende muy bien. Los precios, comparados con su hermano mayor Criterión, son cómodos.

La carta tiene una extensa oferta de comidas. Cuatro sopas, tres ensaladas sugestivas, con precios de $22.900, que son suficientes para una comida satisfactoria; cinco pastas ($22.900), cuatro pizzas, pastas, algunas, creaciones de la casa (Pizza Mark con pollo, salsa BBQ y cebollas rojas ) y una despensa ofreciendo posibilidades para armar su propia pizza. Sándwiches fastuosos de $26.900. Ocho “platos fuertes”, entre $21.900 y $37.900, tales como Shepherd Pie, tilapia a la parrilla, milanesa de pollo, chata argentina, pechuga de pollo con ensalada y espárragos. Hay una carta aparte con 6 sándwiches fríos, que van de $13.900 a $19.900, ensaladas de la barra, terrines y patés. Varios dips, cuatro quiches y cuatro tortillas, veintiuna tortas, una listas de adiciones para pastas, pizzas y ensaladas, como quesos y frutos secos para las ensaladas.

Comimos de la lista nueva, con la que da el paso de buena pastelería a restaurante. Empezamos con una “Ensalada de Salmón Ahumado”. La porción suficientemente grande como para repartirla como entrada entre tres. El salmón ahumado de una muy buena calidad, algo que se ha vuelto difícil de conseguir en Bogotá. Tenía variedad de lechugas, tomate seco y buen queso de cabra. Brillante y fresca, con un buen balance de ácidos y aceites. Recordé que dice el lema de un conocido sitio de sándwiches de Bogotá: “La buena cocina comienza con los mejores ingredientes”. Probamos también los “Fetuccinis negros con langostinos”. Los fetuccinis negros (la pasta teñida con tinta de calamar), largos y delgados, con pedacitos de camarón y crema, estaban especialmente suaves, buen aroma, buena textura y sabor. Un plato recomendable. “Curry rojo de pollo con arroz basmati”. El pollo venía en una sopa con bastantes especias (el curry de Raush), arvejas, papas, pimentón, zanahoria. El arroz basmati venía aparte. El plato no me pareció muy inspirador. Pedimos “Fetuccinis verdes con chorizos”, muy buena pasta, teñida con espinaca y un chorizo picado, sabroso pero nada especial. Aunque habíamos comido abundantemente, no pudimos resistir la tentación de la “Torta Selva Negra”: capas de mouse de chocolate con capas de bizcocho y mermelada al licor. Deliciosa.

Es una muy buena opción para una buena comida familiar, tranquila y no muy costosa. Se come bien en Rausch Pâtissier.

Calle 70 Nº 6-37. Tel. [email protected]

 

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