Por: Antonio Casale

Razones para creer

Es difícil asimilar un golpe futbolístico de la magnitud del de el jueves ante Paraguay, pero en este momento lo más sano es pasar la página y buscar las razones por las cuales es posible conseguir la clasificación al Mundial de Rusia el martes en Lima. 

La primera es la tabla de posiciones. Colombia sigue estando adentro y la necesidad es peruana. Aun empatando, el equipo de todos podría asegurar su cupo si se da la lógica de un triunfo brasileño ante Chile, y Paraguay no le hace una cantidad astronómica de goles a Venezuela. Ya quisieran Perú, Argentina y Paraguay tener el lugar en la tabla que hoy tenemos nosotros.

La segunda es el buen rendimiento en condición de visitante que ha mostrado la selección. Así como esta vez en Barranquilla apenas ganó cuatro partidos de nueve, en condición de visita obtuvo triunfos ante Paraguay, Bolivia y Ecuador, le empató a Venezuela y Chile, y nada más perdió con Brasil, Argentina y Uruguay, algo que hace parte de la normalidad.

La tercera es la capacidad, ya demostrada en esta eliminatoria, de salir adelante ante la adversidad. Cuando la tabla de posiciones ha apremiado, el equipo ha reaccionado correctamente. Así fue cuando se ganó en Quito y se empató en Santiago. Cuando la crisis ha asomado, los resultados han llegado.

La cuarta, y quizás la más importante, es la capacidad del técnico y los jugadores, si bien se equivocaron el jueves en Barranquilla. El primero, en la lectura del partido, cosa que no es habitual, y los segundos, porque no supieron tener la jerarquía necesaria para administrar la ventaja. Eso sin contar los errores individuales de David Ospina, héroe de otras tantas jornadas. Sin embargo, ellos son los mismos que marcaron siete goles en los últimos quince minutos durante esta eliminatoria. En las mismas condiciones bajo las que se perdió el jueves, se han sumado puntos valiosos que hoy nos tienen en el mundial. Además, jugador por jugador, Colombia es más que Perú; lo demuestra su valor en el mercado. Eso sí, habrá que demostrarlo en Lima.
Pékerman tendrá que liderar un plan de emergencia para que el grupo recupere la seguridad en sus capacidades. Esa es su especialidad, el mensaje. Por ahora, hay razones para creer.

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