Por: Mario Morales

¿Razones para la esperanza?

No éramos lo que creíamos. Por lo menos no esa nación a punto de ser urbana, metropolitana y global con la que nos sentíamos de mejor familia. No. Gracias al informe del Pnud, que se presenta esta semana, aparecieron tres millones de campesinos colombianos extraviados en cifras oficiales y, desde siempre, olvidados de toda política estatal.

Merced al informe sabemos ahora que uno de cada tres colombianos es campesino, para disgusto de ciertos tecnócratas, encuestadores y políticos; y que el 75% de los municipios es rural, para beneplácito de ilegales, politiqueros, evasores y terratenientes improductivos.

Esos once millones de campesinos entre pobres y míseros, que aportan un lúgubre 24% al total nacional, no sólo cuestionan las cifras de Planeación Nacional, sino que traen implícita una advertencia cuasi profética: que no habrá modernización si el país sigue camino de espaldas al campo. Y el Gobierno firmando TLCs por doquier.

Pero estamos lejos de ser ese país bucólico y pastoril que describieron poetas y gramáticos. Según EFE, el informe señala que 52% de propiedad rural está en poder del 1,15% de la población y que la tierra despojada suma 6,6 millones de hectáreas.

En el informe “Razones para la esperanza” se propone democratizar la propiedad de la tierra, incrementar tributación a grandes extensiones y sanciones a evasores o latifundios baldíos. Soluciones valiosas para un país consciente de su potencial agrario y de los riesgos de tendencias irracionales en minería y biocombustibles, pero no para gobiernos con declarada vocación neoliberal, rentista y citadina.

Pensar en el campo como lo propone Pnud sería iniciar al tiempo las rutas hacia la justicia social, equidad y paz. Desconcentrar la tenencia de tierra improductiva es un imperativo que no resiste objeción en esos 18 departamentos, en la mayoría de los cuales no son casuales los altos índices de violencia.

Para cualquier administración el informe sería insumo de desarrollo; para nosotros puede que sea la última fotografía del país antes de entrar a las autopistas de los TLCs y de arrojar el campo al abismo.

Si fuéramos otros, distintos a esos “otros” que ahora somos.

www.mariomorales.info y @marioemorales en Twitter

 

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