Por: Antonio Casale

Razones para soñar

Es cierto: Colombia ha sido irregular en esta Copa América. Es verdad: Argentina es subcampeón del mundo y cuenta en sus filas con el extraterrestre Lionel Messi, quien, aunque no ha brillado en el torneo, es una amenaza seria para cualquier rival. Pero hay un buen número de razones para creer en la selección.

La primera es que los jugadores ofensivos de Colombia tienen sangre en el ojo. Todavía ninguno ha marcado en puerta contraria, pero no se les ha podido olvidar. Sean Falcao, Teo, James, Cuadrado o Jackson, el equipo cuenta con armas ofensivas capaces de meter miedo en cualquier defensa. Eso sí, las ganas de cambiar su historia en esta Copa no se pueden confundir con ansiedad. Ellos saben que la efectividad de otras jornadas se logra a partir de la tranquilidad, esa que no ha aparecido hasta ahora.

La segunda es la seguridad defensiva. Antes de la Copa estábamos preocupados por una retaguardia que sin Yepes podría haber sufrido, y no ha sido así. Un gol en contra en tres partidos lo demuestra. El segundo tiempo del partido contra Brasil fue un duro examen para el trabajo sin balón y se superó con creces.

La tercera es el cúmulo de debilidades del rival. Aun con todas las virtudes que tiene el subcampeón del mundo y con la presencia de Messi, Argentina sufre en varios aspectos. La mayoría de sus titulares disputaron instancias definitivas en Europa, lo que supone muchos más partidos para ellos que para los nuestros; el cansancio es evidente en sus filas. También sufren con la marca en la mitad, originando que queden muchas veces mano a mano sus defensas con los delanteros rivales. Así se evidenció en la primera fase. Paraguay, Uruguay y Jamaica, los tres de escasa producción ofensiva, los hicieron pasar problemas atrás.

La cuarta es el conocimiento del rival. Si bien argentinos y colombianos se han visto las caras muchas veces, Pékerman conoce como pocos a esta generación gaucha. Uno por uno, la mayoría pasaron por sus manos desde muy niños y conoce su esencia en lo futbolístico, lo físico y lo mental. Eso puede marcar la diferencia a nuestro favor.

La quinta es que Colombia se hace grande ante los grandes. Así se demostró en el partido ante Brasil. Pensar en una victoria no es una utopía. Hay razones de sobra para soñar.

 

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