RBG, la Suprema Jueza

Noticias destacadas de Opinión

A 45 días de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, la muerte de la jueza Ruth Bader Ginsburg (RBG), segunda mujer en ocupar este puesto en la Corte Suprema, y voz progresista que defendía las mujeres, la igualdad de género, las minorías y que abordó temas como inmigración, aborto, matrimonio igualitario y medio ambiente, podrá impactar no solo el futuro de la Corte Suprema sino también la elección presidencial de Estados Unidos.

La suerte está echada.

En Estados Unidos, el presidente tiene la potestad de escoger los jueces que, posteriormente, deberán ser ratificados por el Senado. Como el partido republicano tiene la mayoría en el Senado, -republicanos 53, demócratas 47-, el presidente Trump ya tuvo la oportunidad de elegir a 2 en menos de cuatro años.

Con seguridad, escoger a un tercero, a poco más de un mes de una reñida contienda electoral, podría ser el golpe de suerte que le llega para atraer a sus filas, conservadores y religiosos que, de algún modo, no están seguros de darle su voto debido a su ineficiente gestión en la Pandemia, provocada por el Covid 19, que ha causado 200 mil muertes, la cifra más alta en el mundo. Como se esperaba, los partidarios de Trump lo recibieron en un meeting con gritos de: “llene ese cupo”.

A poco más de 24 horas de la muerte de RBG, el presidente Trump, a través de su cuenta de Twitter, envió un mensaje al partido republicano: “Fuimos colocados en esta posición de poder e importancia para tomar decisiones por las personas que nos escogieron con tanto orgullo, y una de las más importantes es la elección de los jueces de la Suprema Corte de Estados Unidos. ¡Tenemos esa obligación, sin demora!”

Solo resta saber si eso ocurrirá antes o después del 3 de noviembre o sea, con el presidente Trump, con Joe Biden o con el presidente Trump en su segundo mandato.

Sin sombra de dudas, la próxima semana, los republicanos disputarán frenéticamente la carrera hacia la Casa Blanca y la vacante de RBG, lo que incidirá de forma contundente en la composición y equilibrio de la Corte Suprema, hoy representada por 9 jueces vitalicios.

Lo cierto es que la sucesión de RBG en la corte Suprema abrió un debate que polarizará aún más la actuación de republicanos y demócratas.

Una elección que inicialmente parecía tener un sello de rechazo al presidente Trump, ahora incluirá en su pauta, el futuro de la Suprema Corte.

El mayor deseo de Ginsburg, la jueza que se transformó en un símbolo de la Corte Suprema y de la cultura pop, “era no ser sustituida hasta que un nuevo presidente tome posesión”. Con su inteligencia y sensibilidad ella dimensionaba el panorama difuso que se abriría.

Ojalá su famosa frase: “Yo disiento” tome las calles de Estados Unidos, sin odio, ni rencores, como ella siempre hizo y, de algún modo, impida que ese nombramiento intempestivo ocurra en año electoral.

Si la Suprema Corte es tomada por la ola conservadora que rodea al presidente Trump y sus aliados, la democracia de Estados Unidos, los derechos civiles y la salud podrán sufrir un grave retroceso.

RGB, dio al mundo una lección de valentía y lega a las nuevas generaciones un mensaje de cómo escribir la historia sin el deseo de eliminar a sus opositores ni debilitar las instituciones, tan necesario en estos días de crisis de la democracia. Su ejemplo convoca a las mujeres de todo el planeta a luchar por un mundo más justo y solidario.

Comparte en redes: