Por: Columnista invitado EE

Re-severo “el trail” en Colombia

Por: John Edward Myers*

Apareció este martes un artículo en la renombrada revista norteamericana Outside escrito por Graham Averill. El relato describe las experiencias e impresiones del autor (atleta de montaña, padre y conocedor de finos tragos) durante su visita a Colombia en enero de este año.

“El artículo se trata del potencial que tiene Colombia como destino de aventura en pleno 'guayabo' del posconflicto”, me dijo Graham esa mañana desde su casa de Ashville en Carolina del Norte, antes de la publicación de su artículo.       

 
 

Tuve la dicha de acompañar a Graham (junto con el samario y gran guía de aves Gabriel Utría) durante su visita a Colombia y puedo decir con un moderado grado de confianza que el destacado autor del blog “daddy drinks” (papá toma trago) nos ofrece una perspectiva importante e impactante sobre el enorme potencial que tiene Colombia como destino internacional de deportes de montaña, ecoturismo, gastronomía y arte moderno, incluso arte callejero y graffiti. No obstante, nos muestra también que la precaria situación de seguridad, debido a la lenta implementación de los acuerdos de paz (incluso en las regiones más turísticas del país) es una tremenda bandera roja para el mercado y un factor limitante para el desarrollo económico del país.       

Una de los tendencias que quería mostrarle a Graham durante su visita era la siguiente: que el trail running (la actividad de correr en montaña) podría ser el próximo avistamiento de aves en Colombia. Tanto los “pajareros” como los “traileros” somos unos loquillos.

Pero es más: ambas actividades generan un impacto económico impresionante. El estudio "La Paz es mucho más que palomas" muestra esta tendencia sin la menor duda, indicando que un pajarero norteamericano gasta un promedio de USD $310 por persona por día en Colombia.

Mientras tanto, las carreras internacionales de trail running también tienen el potencial para ser motores económicos en las áreas rurales del país. Un análisis reciente muestra que la competencia de Penyagalosa Trails en España, con apenas 450 atletas y 50 entrenadores (de 40 países), impulsa 1.750 pernoctaciones turísticas, generando 1,2 millones de euros en 2018.

Colombia tiene todo el potencial del mundo para (también) convertirse en “el país #1 de trail”. Para empezar, tenemos corredores como Soreini Rodríguez, Catalina Beltrán y Emily Schmitz, quienes están posicionándose como atletas elites, corredores completamente ejemplares.

Además, tenemos carreras como Pacific Trail, Del Mar a la Cima y K42 que próximamente estarán atrayendo hasta a los corredores más famosos del mundo, como el catalán Kilian Jornet.

Creo que casi todos somos unos disidentes del amor”, me dijo Daniel RojasToro entre carcajadas mientras me explicaba su teoría sobre la formación de un corredor de montaña. Dani, mas conocido como “Caribe Atómico”, a sus 42 años, es el fundador de Trail Run Colombia, líder del equipo la Pandilla Atómica, y sin duda uno de los íconos del trail running en Colombia. Según él, correr las trochas del país no solamente sirve como el mejor remedio para superar una tusa, sino también para conocer y apreciar la belleza natural y única del país mientras uno hace amistades en la montaña.

En esto estoy completamente de acuerdo. Y agrego que la emergencia de trail running, como un deporte en Colombia (igual que el avistamiento de aves como un pasatiempo y actividad turística), solamente ha sido posible gracias a la paz. Y si queremos seguir cosechando estos frutos, como bien lo muestra Granam Averill en su articulo, deberíamos hacer todo posible para defender la paz, duélale a quien le duela.

* Conservacionista, pajarero, atleta de montaña. Actualmente es el director de innovación social para Conservación Internacional Colombia. Las opiniones expresadas son suyas.. 

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