Por: Hernán Vallejo G.

Realismo mágico

La nueva campaña de Proexport para promocionar a Colombia en el exterior se centra en el realismo mágico, término definido en el Diccionario de la RAE como “la introducción de elementos fantásticos inmersos en una narrativa realista” y por Wikipedia como “el interés de mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común”.

Un ejemplo de dicho realismo mágico es el discurso recurrente que argumenta, a grandes rasgos, que desde 1990 el neoliberalismo y la apertura comercial a ultranza se tomaron a América Latina en general, y a Colombia en particular, y que si ello no ha sido la causa de la mayoría de nuestros problemas y de nuestro muy pobre desempeño económico, sí ha contribuido a muchos de esos males.

Evidentemente, nuestro comercio internacional ha tenido una tendencia creciente en las últimas décadas. Según cifras del Banco Mundial (WDI 2013), en 1990 nuestras exportaciones más nuestras importaciones de bienes y servicios como porcentaje del PIB, eran 35%, y en 2011 alcanzaban el 39%.

Sin embargo, al revisar con más detenimiento las cifras, la realidad parece ser bien distinta; por ejemplo en lo que respecta a la apertura a ultranza de nuestro país. Según la misma fuente, en el mismo período las exportaciones más las importaciones de bienes y servicios como porcentaje del PIB de todos los países de América Latina pasaron del 32% al 47%, mientras que en el mundo como un todo pasaron del 38% al 57%, y en Asia Pacífico, del 40% al 65%.

En otras palabras, las cifras muestran que, desde 1990, los incrementos de la participación del comercio internacional observado en América Latina, el mundo y Asia Pacífico fueron, respectivamente, cuatro, cinco y seis veces mayores que en nuestro país.

De otro lado, el incremento en el ingreso por habitante en términos de poder de compra comparable (GNI per cápita PPP) durante el mismo período fue 19% mayor en América Latina, 12% mayor en el mundo y 212% mayor en Asia Pacífico, con respecto al incremento en Colombia.

Por lo tanto, las cifras muestran de forma contundente que Colombia se ha estado rezagando con respecto a América Latina, al mundo y a Asia Pacífico en su apertura comercial. También muestran que Colombia no se ha integrado aún a Asia Pacífico, la región más dinámica y con mayor potencial del planeta.

Probablemente los directores de la promoción de Colombia en el exterior no encuentren apropiado utilizar este ejemplo dentro de su nueva campaña. Pero quienes están al frente de nuestra política comercial sí lo deberían tener muy presente en la aprobación final y la entrada en vigor de los TLC con la Unión Europea y Corea, y en el resto de la agenda de negociaciones presentes y futuras.

Igualmente, valdría la pena estudiar mejor hasta qué punto este rezago observado en las cifras se debe a las políticas arancelarias, al atraso de la infraestructura, a otras barreras no arancelarias como cuotas, trámites y requisitos exagerados o innecesarios, o a otros factores. De esta forma podrían priorizarse mejor los cambios en las herramientas para insertar mejor a Colombia en el exterior e impedir, hasta donde sea posible, que nos sigamos quedando cada vez más lejos del tren de la economía global.

 

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