Por: Gonzalo Silva Rivas

Realismo mágico

Hacer referencia al turismo virtual dejó el plano de la especulación, de la construcción de escenarios de ciencia ficción. Los avances tecnológicos allanan el camino de una modalidad que ha entrado en el mundo del realismo mágico y se abre paso como alternativa en la industria.

El tema es ancho y los expertos cruzan opiniones. Estamos frente a una experiencia científica que complementa la realidad o ante un sucedáneo sin la esencia propia de la actividad turística, sustentada en el desplazamiento físico y la socialización humana.

Desde hace varios años las tecnologías se tomaron el sector y son evidentes las transformaciones que han impulsado. Distintas aplicaciones de Internet permiten adentrarse en el turismo virtual. Planear un viaje dependerá menos de las referencias de un agente turístico apoyado en limitados folletos gráficos, y más de la informática. En la actualidad el usuario puede planificar sus vacaciones a través de programas virtuales en tercera dimensión y realizar tures en línea por los principales atractivos del destino escogido, incluyendo hoteles y restaurantes, como parte de un proceso de acercamiento preliminar que influye en la intención de compra.

Periódicamente surgen portales que ofrecen volúmenes de fotografías e información sobre destinos del mundo entero, muchos desconocidos pero con suficiente potencial para convertirse en paraísos turísticos. La compañía estadounidense Google, una web especializada en visualizar imágenes y mapas en tercera dimensión, explora el planeta con su programa informativo Google Earth y nos lleva a recorrer lugares insospechados e inimaginables. La Internet se ha convertido en poderosa herramienta promocional y comercial al servicio de la industria turística.

Ibiza y Turel, en España, existen en el mundo real pero también en el portafolio virtual donde es posible recorrerlas palmo a palmo sin necesidad de salir del cómodo refugio hogareño. En Nápoles funciona un museo virtual que recrea las antiguas ciudades romanas de Pompeya y Herculano, destruidas por el volcán Vesubio en el año 79. Y en Suiza, el programa Life Clipper ofrece un tour virtual a caballo por la ribera del Rhin en Basilea, donde el turista, provisto de complejo equipo electrónico y visor tapa cara, combina olores y sonidos reales y grabados con imágenes virtuales de príncipes, espadachines y carruajes del medioevo que comparten el mágico paseo.

La evolución del lenguaje multimedia reduce las fronteras entre lo real y lo irreal y aunque nada reemplazará la vivencia directa ni el contacto personal, lo que se asoma en el horizonte turístico es la opción de viajar a dónde y cómo queramos sin salir de casa. Libres de aglomeraciones, maletas, propinas y en primera fila.

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