Por: Rafael Orduz

Rechifla y río revuelto

Al dolor y la ira por el cruel asesinato de once soldados en el Cauca en el contexto de un cese unilateral del fuego, se suman algunas características de oportunismo, cinismo y lenguaje de violencia criollos. Caldo perfecto para hechos como el asesinato de varios indígenas en los últimos días en la misma zona.

Tales comportamientos son recurrentes en un país en el que las banderas de la paz y de la guerra han dado dividendos a muchos políticos. Sin embargo, la rechifla al presidente y al ministro de Defensa en la llamada Carrera de los Héroes es inédita y preocupante. Entre los protestantes había numerosos militares y policías, activos y en retiro.

Oportunismo el de todos aquellos que parecieran frotarse las manos por la muerte de los soldados a manos de las Farc. Ven la ocasión para darles aliento a sus campañas en contra del proceso de paz. Saltan, de inmediato, a la yugular de Santos, olvidando que el perpetrador de los hechos, único culpable, son las Farc.

Cinismo rampante el de la guerrilla: “Sea emboscada o contraemboscada (poco importa), lo que tenemos que ver es que hay unos colombianos muertos” (Alape en La Habana). Si la tregua era unilateral, no hay ninguna justificación.

Violencia del lenguaje la que se multiplica, viralmente, en las redes sociales. Amén del uso de imágenes prestadas con textos alterados por parte de un senador (la de un soldado afroamericano que lloraba en 2003 la muerte de compañeros suyos en Irak), orientadas a la manipulación y el uso mediático del dolor, están en el aire todo tipo de montajes con textos que pretenden mezclar el humor con la barbarie. Una, infame, que transcribo parcialmente, circula entre personas que van a misa:

“Hace media hora han comunicado que han secuestrado a Juan Manuel Santos. Los secuestradores piden 20 millones de dólares para liberarlo. Si no lo consiguen mañana, antes de las seis de la tarde, amenazan con quemarlo vivo. Ante esta situación el pueblo colombiano ha comenzado una colecta solidaria y en tan sólo media hora se han conseguido 2.350 galones de gasolina, 1.700 galones de ACPM... Esperamos su colaboración....”.

En cuanto a la chiflada por parte de personal de la Fuerza Pública, que el general Lasprilla finalmente detuvo, hay que tener claro que el dolor de los militares y policías y sus familias, muertos, heridos o mutilados, es inmenso. Va más allá de las intenciones de quienes quieren pescar en río revuelto, así como de la participación de algunos militares activos en la filtración de información confidencial y de relaciones poco santas con los hackers para desacreditar el proceso de La Habana.

No habría más víctimas de la Fuerza Pública si el proceso es exitoso. El Gobierno ha fallado en transmitir ese mensaje. Las deficiencias comunicativas, sumadas al cinismo y la estupidez de las Farc, crean, con la ayuda del oportunismo, la percepción de que el Gobierno no maneja la agenda de La Habana.

 

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