Por: Eduardo Sarmiento

Recuperación sin fundamento

La crisis es el resultado de doctrinas que han sido controvertidas por la evidencia.

Los despliegues sobre la recuperación de las economías no están apoyados en fundamentos sólidos. La crisis dejó sin piso la macroeconomía de los libros de texto estadounidenses que se enseñan a lo largo y ancho del planeta.

En las concepciones clásicas y neoclásicas se considera que la conformación de excesos de ahorro sobre la inversión provoca caídas de la producción que reducen el ahorro y restauran la igualdad con la inversión, e incluso la producción. En el último libro, La recesión mundial, el colapso del modelo único, que estará en librerías la siguiente semana, se muestra una versión totalmente distinta. Cuando los excesos de ahorro son ocasionados por la desvalorización de activos, la caída de la producción coincide con un aumento del ahorro.

Lo anterior se presenta en forma clara en Estados Unidos. La caída del crecimiento económico, que se inició en agosto de 2007 con el desplome de las hipotecas subprime, ha coincidido con una elevación persistente del ahorro personal, que pasó de 0 a 5% a la fecha. La economía ha operado con un exceso de ahorro sobre la inversión, que determina una contracción de la demanda efectiva con respecto al valor de la producción. El producto nacional se precipita en caída libre, ocasionando la ampliación del exceso de ahorro y la baja de la tasa de interés a cero.

Una vez en ese estado, la economía queda sin ninguna capacidad de recuperación y la política monetaria se torna inefectiva, porque el público no está dispuesto a recibir el crédito. Por ultimo, la política fiscal pierde su multiplicador; el aumento del gasto público da lugar a un aumento igual en el producto nacional. Por eso, la economía de Estados Unidos lleva más de dos años en recesión y tiende a un estancamiento con tasas de crecimiento cercanas a cero y desempleo de dos dígitos. La mejoría reciente y la prevista para los próximos tres trimestres se originan en los estímulos fiscales que operan por una sola vez y no son sostenibles.

En Colombia, por conductos muy diferentes, se ha llegado a un estado similar. La recesión y la crisis mundial han conformado un exceso de ahorro sobre la inversión y tasas de interés negativas. El aumento de la liquidez no entra al sistema porque el público no está dispuesta a recibirla. Así, la baja de la tasa de interés del Banco de la República de 10% a 4,5% coincidió con una disminución del crecimiento del crédito de 18% a la mitad.

Por otra parte, la crisis mundial cerró el mercado mundial de intercambio de bienes y se manifiesta en una caída generalizada de las exportaciones. En Colombia, en los últimos meses las ventas externas descendieron más de 25%. Ante esta verdad de a puño, los países han procedido a reducir las importaciones y ampliar los mercados internos, propiciando la reactivación a cambio de la contracción de los demás. Tal es el caso de la devaluación de Estados Unidos, que induce la revaluación y deprime las exportaciones colombianas y las medidas de protección de Venezuela y Ecuador que bloquean el comercio natural entre vecinos.

Algunas cifras ilustran la magnitud del desbalance en Colombia. El exceso de ahorro total sobre la inversión está representado por el exceso de ahorro doméstico sobre la inversión más el déficit en cuenta corriente. El primero, que puede inferirse por la reducción del crédito, aumentará 2,5% del PIB con respecto al año anterior, el segundo 1,5% y en conjunto 4%.

Por su parte, la política fiscal ha perdido su poder de multiplicación para enfrentar una situación de esta naturaleza. El aumento del gasto público tiene un efecto por una sola vez. Para contrarrestar el exceso de ahorro y reactivar la economía se requiere un déficit de 4% en el presente año y otro mayor en el próximo. La implementación de estas cifras se vería limitada por la capacidad de expansión de las actividades públicas y la incidencia negativa sobre la balanza de pagos. Al igual que en Estados Unidos, las políticas fiscales y monetarias aparecen ineficaces o insuficientes para superar la recesión y recuperar las tendencias históricas. En efecto, la economía colombiana continuará registrando índices negativos en lo que resta del año y en promedio descenderá con respecto al año anterior.

En fin, la crisis es el resultado de doctrinas que han sido controvertidas por la evidencia y mantenidas por los intereses creados. La salida del fondo y el crecimiento sostenido con empleo están condicionados a la reformulación de las teorías macroeconómicas convencionales y la construcción de marcos institucionales que le den prioridad al mercado interno.

 

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