Por: Iván Mejía Álvarez

Recuperar el fútbol

Contra Chile, en Santiago, la selección colombiana cumplió la mejor presentación de toda la eliminatoria. Fue un juego perfecto, por el orden táctico, por las ideas, las maniobras ofensivas, el manejo de las transiciones.

Por todo, esa tarde el elenco dirigido por Pékerman brilló a gran altura.

Vuelve y juega el elenco chileno como adversario, pero en circunstancias diferentes. Ellos vienen en un gran momento individual y colectivo y Colombia no brilla en las últimas salidas y algo de la magia parece haberse extraviado, aunque los puntajes sigan siendo buenos y la clasificación esté asegurada en un 99%.

La ausencia de Zúñiga es un golpe duro, pues el antioqueño juega bien por su banda y ofrece alternativas atacantes en el tándem con Cuadrado. En cambio, como marcador por la izquierda no convence, como se vio en el juego contra el Arsenal de la Champions. Una cosa es de volante externo y otra de marcapunta, donde los rivales le explotan el perfil cambiado.

Esa inesperada baja obliga al técnico a soluciones inteligentes: ¿línea de tres en el fondo con Cuadrado y Armero de carrileros? ¿Medina, sin su mejor forma física pues viene de una lesión, como marcador derecho? ¿Amaranto como marcapunta y otro central con Yepes? Es tema para Pékerman y él sabrá como evoluciona tácticamente para darle solidez.

Volviendo al principio: contra Chile se jugó el mejor partido y el viernes tiene la gran posibilidad de volver a jugar bien. Con ese margen de puntos, con la tranquilidad de saber que el camino a Brasil ya está finiquitado y que el necesitado es Chile, el equipo puede poner los pies en la tierra y recobrar algunas cosas que se han venido perdiendo.

La solidez defensiva no es sólo de los cuatro defensores y los volantes de primera línea. Esa solidez arranca desde los delanteros y los volantes externos e internos, quienes deben cumplir todos con las tareas tácticas de ayudar en la presión y recuperación de la pelota. A Colombia se le ha visto ligerita y aburguesada por cuenta de sus volantes. Los últimos partidos confirmaron que algunos están pendientes más de atacar y de su lucimiento personal que en el juego colectivo. Hay que volver a la esencia de la solidaridad en todas las tareas, para presionar, para destruir, para rearmarse, para ofrecerse como salida.

Pékerman no quiere aburguesamientos y exigirá una actuación impecable, volviendo a las fuentes de lo que construyó durante muchos partidos. Los futbolistas tienen que entender que se siguen jugando el puesto para Brasil y que nadie tiene patente para evadir sus obligaciones tácticas.

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