Por: Daniel Mera Villamizar

¿Reducir subsidios a la gasolina para financiar educación? Humm

Discutir iniciativa de FMI a la luz de liberación de precios propuesta por Contraloría.

Recientemente, el expresidente de México Felipe Calderón, miembro de la Comisión Internacional para el Financiamiento de Oportunidades Educativas Globales, hizo eco de una idea de reforma que promueven la Comisión y el Fondo Monetario Internacional, FMI: "En países en desarrollo, reducir a la mitad el subsidio a los combustibles fósiles e invertir la mitad de ese ahorro en educación redundaría en un beneficio neto de $3.000 millones de dólares para el 20 % más pobre de cada país".

Y esta semana la Contraloría General de la República en su comunicado sobre el riesgo de perder la autosuficiencia petrolera en el 2021 incluyó una crítica a la política de precios de combustibles: "La actual política opera con un Fondo de Estabilización, que crea subsidios implícitos, crecientes con el tiempo. Es conveniente revisar y cambiar el esquema vigente por uno de liberación de precio, donde sean la oferta y la demanda las que determinen el precio de gasolina y ACPM en estaciones de servicio".

Parece una oportunidad para considerar esa idea de organismos multilaterales, de cara al déficit de financiación de la educación realzado dramáticamente por el paro docente.

En época de vacas flacas, ¿de dónde van a salir más recursos? Y si la idea se ha implementado en Angola, Ghana, Egipto, Indonesia, Marruecos, Perú y Filipinas, ¿por qué no examinarla para Colombia, que tiene una de las gasolinas más baratas de América Latina? Ecuador, por ejemplo, se está moviendo acorde con la tendencia mundial de reforma a los subsidios a los combustibles fósiles por el desarrollo sostenible y el cambio climático (30 países en 2013 y 2014).

En Colombia, ¿de qué montos estaríamos hablando? Según la Contraloría, de un billón de pesos al año. Para el periodo 2008 - agosto 2014, la Unidad de Planeación Minero Energética, UPME, estimó el costo fiscal de subsidios y exenciones tributarias al consumo de gasolina y ACPM en más de 20 billones de pesos. Y hoy el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, FEPC, tiene un déficit que ronda los 6 billones.

Son cifras que ameritan una revisión pública y política a fondo, pero en Colombia tenemos una consigna para matar de antemano la discusión: "No vamos a permitir el alza del precio de la gasolina".

De hecho, hace un tiempo Simón Gaviria y el Partido Liberal se permitieron el populismo de proponer una rebaja de 1.000 pesos por galón de gasolina (sí, el mismo partido que aprobó el IVA a 19 %). Probablemente, por medio billón de pesos al año no valga la pena una sublevación de la clase media al reducir la amortiguación del precio internacional del petróleo, pero si este baja lo suficiente, sería una miopía no tener fórmulas de redistribución hacia sectores más necesitados, vía educación.

La experiencia internacional muestra que no es tan sencillo como reducir acá y aumentar allá, comenzando por que los efectos inmediatos de una rebaja de subsidios a los combustibles se sienten entre los más pobres y en la competitividad de algunas industrias. Es una reforma que requiere la delicadeza de no improvisar y de equilibrar el corto plazo con el largo plazo. No la puede hacer un gobierno débil, ni simplemente por razones fiscalistas. Y eso que es una medida menos radical que la liberación de precios.

@DanielMeraV

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