Por: Cecilia Orozco Tascón

Reelección de Ordóñez, peor que la de Uribe

En la campaña de reelección de Alejandro Ordóñez se están reeditando, elevados a la n potencia, los atropellos que enviaron a unos congresistas a la cárcel por el cohecho masivo cometido cuando logró quedarse en la Presidencia Álvaro Uribe, y que tienen en etapa de juicio a nueve promotores de su segundo intento de sostenerse en la Casa de Nariño.

No hemos descubierto aún hasta dónde han llegado Ordóñez y sus amigos, enceguecido por sus ambiciones el primero, y por sus temores y necesidades los segundos, pero horroriza lo que se ha filtrado. El procurador tiene el mazo de la Justicia en su mano. Uribe, aunque se lo propuso hasta el cansancio, no pudo usarlo a su antojo. El procurador expulsa de la vida pública a quien le estorba. Uribe solo lo logró con calumnias que después se cayeron. El procurador tiene garantizados los votos del Senado, comprados con el método con que Uribe aseguró los suyos. Sin embargo, mientras el expresidente salía y lo negaba, Ordóñez lo reconoce y no le pasa nada. Por el contrario, el candidato al siguiente periodo de la Procuraduría fue postulado por una Corte Suprema cuyos miembros le deben varios favores. La Corte de la era Uribe lo puso en su sitio. El asustadizo Congreso de hoy suma a sus votos por Ordóñez los del liberalismo, enhiesto frente a Uribe. El procurador llevó a su máxima expresión la yidispolítica de Uribe y empolló sus propios huevitos: no existe tribunal que no haya sido penetrado por él. Uribe nunca pudo arrodillar al Estado entero. Ordóñez tiene intimidado al Ejecutivo y cooptado al Legislativo y al Judicial.

El artículo “…El universo del procurador” del portal La Silla Vacía relaciona centenares de nombramientos de personas cercanas a políticos y togados en el Ministerio Público con salarios mensuales que van de los $6 hasta los $24 millones. Añado un par de botones que demuestran el tamaño de la corrupción de la ordoñezpolítica: 1. Además de los convites del candidato a su casa para agasajar a quienes votarán por él, otros eventos se han realizado por el supuesto fervor que despierta su reelección. Según Juan Paz, del diario el Mundo, el magistrado Pedro Sanabria del tristemente célebre Consejo Superior de la Judicatura y sus compañeros investigados por “carruseliar” las pensiones de colegas suyos (Angelino Lizcano, Ovidio Claros, Julia Emma Garzón), le ofrecieron un almuerzo en días pasados a Ordóñez quien se mezcló, sin conflictos de conciencia, con ellos y con “unos veinte” de sus electores, entre estos, Manuel Enríquez Rosero y Juan Manuel Corzo (impulsores de la reforma a la justicia en la que políticos y jueces se autobeneficiaban). Ordóñez también se sentó al lado de Edgar Espíndola, del PIN, partido del condenado Juan Carlos Martínez a quien el procurador dizque investiga por parapolítica mientras le pide el voto a su colega de colectividad ¡Bonita combinación! 2. La Corte Constitucional, último guardián de la Carta en época de Uribe, también ha sido penetrada por el candidato imperial: Martha Cecilia Pretelt Chaljub, procuradora judicial I, es la hermana del magistrado Jorge Pretelt, integrante de ese tribunal. Y como si fuera poco bocado, Ordóñez conserva en su despacho a Martha Ligia Patrón López, esposa del magistrado Pretelt. Ella es, nadie más ni nadie menos, la procuradora de familia subalterna de Ilva Myriam Hoyos, la contradictora de las sentencias de la misma Corte.

Como ven, el senador Efraín Cepeda, presidente del partido Conservador tiene razón: la reelección de Ordóñez es “irreversible”, aunque sea una vergüenza para nuestra moribunda democracia. Uribe jamás contó con esa certeza. A este le debemos, eso sí, la creación del monstruo que nació y se agigantó por el ejemplo perverso que le dejó al país.

 

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Cecilia Orozco Tascón

La torpe defensa del exministro Arias

¿Otra vez la reelección presidencial?

El poder en la sombra